Durante su historia, Panamá ha acogido en su territorio a miles de extranjeros. Primero fueron los trabajadores que llegaron al país para la construcción del Ferrocarril y posteriormente fueron los obreros contratados para la construcción del Canal de Panamá.
Luego en la época castrense se produjo el negociado con inmigrantes chinos y cubanos.
Ahora, el territorio panameño es blanco de la invasión de colombianos. La propia Dirección de Migración revela que hay más de 100 mil ciudadanos de ese país que han ingresado en los últimos meses y permanecen aún de manera ilegal en territorio panameño. La cifra debe ser mayor a las estadísticas oficiales.
Según informes procedentes de Colombia, uno de cada 10 ciudadanos -cerca de 4 millones- viven fuera de su Patria. El éxodo de colombianos hacia Panamá no es nuevo.
En la década del ochenta llegaron huyendo a la guerra desatada entre los carteles del narcotráfico.
Desde 1990 a la fecha, la migración tiene su origen en el conflicto armado que enfrenta ese país vecino. El ingreso de colombianos a Panamá es sencillo.
No se requieren visas y éstos pueden permanecer hasta tres meses en el país en calidad de turistas.
Del vecino país nos llega todo tipo de elementos. Vienen desde empresarios honestos, familias que temen por su seguridad y hasta sujetos ligados a los carteles de la droga, a la guerrilla y a los paramilitares.
La situación es preocupante y Panamá debe hacer algo para controlar el ingreso
incontrolable de extranjeros, no vaya ser que dentro de poco estemos sufriendo los efectos de una bomba migratoria.