Tremenda niñada. En el mundo laboral ocurre una gran cantidad de historias reales que sin duda causan más risa que enojo. Compañeros y compañeras que no se hablan, no se determinan, se miran mal, "cuchichean" cosas, no contestan el teléfono porque saben que es fulano (a), no dan los mensajes, evitan mirarlo (a) cuando se los encuentran en el pasillo, cuando la persona cumpleaños, no acompañan al grupo a la celebración y mucho menos comen su pedacito de dulce después que cantan feliz cumpleaños...; si alguien les pregunta en la calle si conocen a fulano (a) de tal, les dicen que sí, ¿cómo no..?, pero a la hora de dar el mensaje no lo dan porque simplemente no le hablan, si trabajan como investigadores (as) secretos (as) se sienten cuando su compañero (a) se inmiscuye en sus investigaciones porque siente celos; no soportan trabajar juntos, hacen lo que sea para evitarlo, si tienen que tratarlo por cuestiones de trabajo, lo llaman por su apellido o le dicen señor...te llaman; si se encuentran en un mismo punto y ambos tienen que regresar a su oficina y uno de ellos tiene vehículo, hace lo que sea para chifearlo (a), nunca se sientan juntos a comer; los mensajes que se dan, lo hacen por terceras personas, etc...
Podría seguir enumerando más ejemplos, pero quiero aconsejarles algo antes de terminar: No debe haber motivos para estas niñadas en tu trabajo. Ojalá no sea este caso, pero cuidado que hoy o pasado mañana ese ex amigo (a) fallece de forma dramática en un accidente de tránsito y no lo volverás a ver nunca más. ¿Esto te hará feliz? No, verdad. Se que no es así, por eso el ser humano debe tener dos segundos de su vida para decir te amo (esto es el amor que quiere Jesús). El amor entre compañeros es bonito, sobre todo en empresas donde sabemos que no nos jubilaremos. Siempre hay que pensar que todo es como la espiral: hoy estamos aquí y mañana noí. Si en verdad quieres hacer las paces, da el primer paso. No importa si no te hacen caso. Bota el orgullo a la basura y pídele a Dios sabiduría para remediar este asunto.