El proyecto de la planta cementera a orillas del canal cercano a la ciudad fue rechazado por ANAM en el 2006, negado por la ACP (Autoridad del Canal de Panamá) en el mismo año y según Ditcher & Neira, repudiado por un 71% de los panameños. Y era lógico vetar un proyecto adverso a todas la leyes y a las disposiciones pensadas por especialistas carísimos de la ARI. Ahora vemos como hasta la corte suprema de macarrones la reina, tira a la caneca de la basura los intentos de proteger a los ciudadanos del polvo del cinkler y que tanto el canal como el entorno no se afectasen con semejante dispositivo contaminante.
El hedor a ratón muerto aumenta, porque los promotores de la planta cementera, que según el profesor Marcos Gandásegui son de altas esferas gubernamentales manipulados por el "Che" Samuel Liberman (supuesto inversionista), lograron que el MIVI cambiara la zonifícación del área, el 26 de febrero de 2007 para permitir proyectos manufactureros a orillas del canal. Para mala suerte de los comandantes civiles del atraco, el conspicuo gabinete sabe de este bodrio gubernamental cementero, esto brinda la oportunidad para que de haber una pizca de picardía contra el pueblo, Martinelli los meta presos, como reza una de sus esperanzadoras propagandas.
Nos duele percibir que la cultura de la ilegalidad al parecer enquistada en este lamentable Gobierno, sobre todo ahora que el sol le pega de lleno en las espaldas, triunfe sin importar el daño ecológico que hacen al país. El solo hecho de que ANAM, ACP y la corte suprema de macarrones la reina, ahora estén de acuerdo y cogiditos de la mano con una rata fétida metida en sus respectivos bolsillos (en la conciencia jamás), nos hace pensar que consideran al resto de la gente como un macizo de bobos, carentes de todos los sentidos incluyendo el del olfato. Les recordamos que además de la implacable correteada que les dará don Martinelli si no detienen sus ansias, que las letras chiquitas de unos de los tratados prohíbe esta clase de atentados terroristas contra la vía intereoceánica.