Al amanecer el martes, mientras unos rumbean, pasan la juma y otros quizás duerman, los monagrilleros se juntan para celebrar la tradicional Tuna de la Amanecida.
Cada amanecer del Martes de Carnaval, desde hace 11 años, Lidia "Lidin" Tello, coordinadora del legendario Tamborito El Regañón de Monagrillo, en compañía de su familia, el tamborito y todo Monagrillo, retomaron la iniciativa de celebrar esta popular tuna de tambores que reúne a niños, jóvenes y adultos para recorrer todo el pueblo al son del tamborito.
El origen de esta tradición se remonta hace unos años atrás, cuando en Monagrillo se celebraba una tuna similar, pero solamente participaban los varones, quienes salían a recorrer el pueblo, montaban tanques de agua en camiones para llegar a las casas de las mozas, mojarlas y cantarles tonadas a manera de cortejo, que más o menos decían así: se puso zapato blanco para hacerme tiradera; para hacerme tiradera, pantalón a la cadera, que mujer más puñetera, se puso zapato blanco.
Ahora, la cosa es diferente, participan todos los géneros, edades y hasta regiones porque llega gente de to'as partes, hasta en buses, por lo que se hace difícil decir cuántas personas llegan al julepe. Imagínense el corrinche, 3:00 a.m. fuegos artificiales, gentío, retumbe de tambores, cantos y salomas, mucha agua y la alegría, jocosidad y hospitalidad que caracterizan a los monagrilleros.
Ya lo saben, El Regañón y todo Monagrillo los esperan, con los brazos abiertos, para celebrar el próximo año la tradicional Tuna de la Amanecida del Martes de Carnaval y que nadie le eche cuento de lo que es una tuna de verdad, porque recuerden que en Monagrillo, nadie es forastero. "Eh, ta'i como loco".