Su historia parece sacada de una película. Antes del 2003, David Alvarado era empleado de una empresa en Aguadulce. Ese año se cometió el crimen de un renombrado empresario, donde por una llamada anónima a las autoridades lo señalaban como el asesino.
Fue detenido y encarcelado en la Policía de esa ciudad, fue obligado a abandonar a su familia esposa y dos hijos menores de tres años, durante los primeros meses cercenados a su libertad, su vida se convirtió en un infierno, tanto que ya no sabía qué hacer, durante las noches no podía conciliar el sueño pensando que sería de su familia, allá en su residencia ubicada en Villarreal de Natá, y preguntándose una y otra vez por qué él.
Pasaron 11 meses y nunca se le llamó a juicio, llegado el momento de analizar su expediente la juez no encontró causales que lo implicaran en ese homicidio por lo que de inmediato se le dio la libertad.
Una vez en su pueblo las lágrimas le brotaron por el abandono que se encontraba su hogar, no le quedó más remedio que a resignarse a la realidad y emprender una nueva vida, por más que buscó empleo no lo encontró, siempre se lo negaban.
Esto no lo doblegó y gracias a su perseverancia y fe, el pastor de la iglesia en donde asistía, una vez conocido su caso, decidió ayudarlo y le prestó ciento cincuenta balboas para que iniciara un pequeño negocio.
Hoy día, David es dueño de la fonda Los Tres Hermanos, ubicada en la avenida central de Aguadulce, y cada día siente que tiene más éxito, su clientela y amistades va en aumento, argumentando que el que persevera puede alcanzar la felicidad junto al Todopoderoso..