Usted tal vez habrá visto o escuchado por los medios de comunicación social la celebración de San Juan de Dios en La Villa de Los Santos, pero sentir la presencia de más de 1,500 personas juntas, pidiendo algunas monedas y un plato de arroz para comer, no lo ha podido sentir.
Es impactante, triste y doloroso ver a tanta gente humilde tratando de llevar algo para su casa.
Hoy es ese día, cuando la misericordia de Dios se puede ver y sentir en La Villa de Los Santos, se trata de la Fiesta de San Juan de Dios, conocido como el Santo de los Pobres.
A La Villa acuden muchas personas humildes, personas discapacitadas a pedir comida y algo de dinero.
El padre José Héctor González, párroco de la Parroquia San Atanasio, señala que la celebración de San Juan de Dios en La Villa de Los Santos, data del siglo XIX y cobró mucha importancia en la gente del campo, aquellas personas que se sentían bendecidas por Dios, ya que tenían buenas gallinas, cerdos, reses, maíz, entre otras.
Explica que esas personas de lo que tenían sacaban su parte, para compartirlo con los más necesitados y luego lo llevaban a la parroquia el día 8 de marzo, día de San Juan de Dios, para compartir.
Según el padre, estas personas no sólo comparten lo que tienen, sino también su tiempo, su dinero, "es ir al encuentro de Cristo con el menos favorecido".
Para el padre José Héctor y para el pueblo de La Villa, el personaje que hizo que la fiesta de San Juan de Dios lograra la fuerza que hoy tiene es la niña Anita Moreno, quien era oriunda de La Villa de Los Santos.
Hoy por hoy, hay muchas personas que se organizan, existe un comité que se encarga de atender a mil quinientas personas cada año.
Estas personas viajan de lugares muy distantes, en su mayoría de áreas pobres de la región de Las Minas y Los Pozos de Herrera.
Anteriormente acudían personas humildes de la región de Macaracas, pero ahora, gracias a Dios, la parroquia de Macaracas organiza una fiesta similar a la que se celebra en La Villa, donde se les entrega comida y enseres para que lleven a sus casas. También lo hacen en la Parroquia de Chitré.
En La Villa es un poco más grande, donde el trabajo se realiza con la cooperación de todo el distrito de Los Santos. Algunos se dedican a la matanza de la vaca, otros en la cocina, otros en la preparación de bolsas de comida, que se entregan a unas 300 personas escogidas por el padre y el comité católico. Esta bolsa se les da a aquellas personas más humildes que llegan a San Juan de Dios.
Cabe señalar que toda la comida es gratuita y es otorgada por la caridad de la gente.
HISTORIA
Para los que no conocen quién fue San Juan de Dios, este fue un hombre que renunció a todo, entregó su vida, hizo una unción por los menos favorecidos, un santo que veló por los pobres.
Nació un 8 de marzo de 1495 en Portugal, y murió un 8 de marzo en Granada, España, en 1550, a los 55 años.
Su familia era pobre, en su juventud trabajó como pastor en una finca, donde fue muy apreciado por el patrón, al punto que le pidió que se casara con su hija, para que fuese el heredero de todos sus bienes.
Pero no aceptó, porque su anhelo era seguir labores más espirituales.
Luego fue soldado bajo las órdenes de Carlos V y en esa época casi lo ahorcan porque no cuidó un depósito, que fue saqueado por los enemigos.
Esa vez se salvó por la intersección de la Virgen María, ya que logró que fuese perdonado, desde allí, decidió retirarse de la milicia.
Luego, decidió ser vendedor de estampas y libros religiosos, pero un día en Granada, España, observó a un niño pobre, muy necesitado y se ofreció ayudarlo; ese niño le dijo: "Granada será tu Cruz" y desapareció.
Estando en uno de los sermones del padre San Luis de Ávila, empezó a gritar: "Misericordia Señor, que soy un pecador". Desde esa vez se hizo el loco, como parte de una penitencia para que la gente lo humillara.
Lo llevaron al manicomio y le daban fuertes palizas, allí se percató de que es un error tratar a esas personas con torturas.
San Juan de Ávila logró sacarlo y le dijo que no se hiciera más el loco y desde ese entonces, su penitencia fue ayudar a los más humildes, hasta lograr construir hospitales.
Después de muerto, obtuvo a Dios y por ello el Papa lo declaró santo en 1690.