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¡Durante tres años a este gobierno no le importó "un rábano" la seguridad del Darién! (no puedo quedarme callado antes esta realidad). Cuando monseñor Rómulo Emiliani denunció la presencia de grupos armados colombianos en la frontera, el gobierno le restó importancia a sus palabras. Todavía recuerdo al poco eficiente (pero arnulfista hasta los huesos) del director de la Policía, cuando decía que "en Darién no pasa nada".
Tuvieron que morir cinco indígenas, varios de ellos dirigentes, para que en un alarde de demagogia barata este gobierno haga el "show" (espectáculo, teatro) de aparecerse como "celoso guardián de la nacionalidad y soberanía panameña".
Si ello fuera así, no habrían dejado sin protección durante tanto tiempo pueblos panameños cercanos a la frontera con Colombia.
Si eso fuera así, tampoco hubieran permitido que solamente existiera un helicóptero para vigilar esta región. Este gobierno tiene plata para todo. Nadie me hará creer que no hubo fondos para reparar cuatro helicópteros dañados.
Ahora vemos al gobierno -con la Presidenta a la cabeza, con gorrita y todo-, declarando "la guerra" a los irregulares colombianos; llamando de "urgencia" al presidente Uribe, visitando con algunos ministros el lugar, etc... A mí eso me huele a simple politiquería... a querer aparecerse ahora como que están tomando las medidas que no tomaron durante los tres años anteriores.
¿Por qué la Presidenta no le exigió al mandatario colombiano que instalara quince puestos en su frontera, antes que mataran a los inocentes indígenas?
Monseñor Emiliani tuvo que irse de Panamá por ser ante todo un panameño responsable, que no quiere ver a su patria invadida por guerrilleros y paramilitares extranjeros.
Y los estrategas de la Policía decidieron replegarse a un sitio más seguro (claro, para ustedes), y dejaron sin Dios ni ley a dos humildes pueblos indígenas. (También me resultó un "show" el querer implicar a un guía panameño en la matanza que sucedió por culpa de este gobierno).
Todo esto se descubrió gracias a la acción decidida y valiente de periodistas panameños, quienes llegaron al poblado atacado, mucho antes que los policías. Claro que detrás (o adelante) de esto está la politiquería, el querer ocultar y disimular una grave falta de seguridad nacional.
Además, hay que considerar que vivimos recordando el trauma del militarismo, que nos llevó a veintiún años de cruel dictadura narcotraficante. No me extrañaría que unos "genios" piensen que creando una Fuerza de Frontera, aguerrida y con armamento pesado, estarán sembrando la semilla del maldito militarismo en Panamá.
Podría especularse que esa fuerza mañana o pasado puede tomarse el poder por un golpe de Estado, sobre todo ante el fracaso evidente de los civiles politiqueros.
De todas maneras, sean cuales sean las razones, lo cierto es que el gobierno falló en proteger nuestra frontera con Colombia... ¡a pesar que se lo advirtieron a tiempo! (¡Ahora que no busquen votos con la sangre de pobres indios!). |