El 8 de febrero de 1963, el gobierno del Presidente de Estados Unidos, John F. Kennedy, hizo ilegal cualquier viaje de ciudadanos estadounidenses a Cuba, así como cualquier transacción comercial o financiera con esa nación. Todas esas medidas reforzaban el embargo comercial, económico y financiero que había sido impuesto al gobierno de la isla desde el 7 de febrero de 1962. Este endurecimiento se dio luego de la denominada crisis de los misiles cubanos, que casi desata una guerra nuclear entre EEUU y la Unión Soviética.