domingo 8 de febrero de 2009

 

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  RELATOS Y REPORTAJES

RESCATE DEL OLVIDO
La pintura popular en Panamá: IV Parte

Por: Silvano Lora (q.e.p.d.) | José Morales Vásquez.

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Trazos que reflejan la cotidianidad.

Investigador de Arte

La galería de arte es un centro creado bajo el régimen burgués y, aunque en algunas circunstancias, juega un papel de centro difusor de las artes plásticas, en este caso es contraproducente.

El hecho de que se lleve la pintura popular al salón culto no elevará el valor estético, social y cultural de la obra. Apenas si se puede contar con aprovecharse de los medios de información que suele ponerse a disposición de las inauguraciones y actos importantes y que al abordar este sujeto rebote sobre su público natural, es decir, el pueblo trabajador en cuyo seno se creó este arte y en cierta medida se reafirme su concepto del valor de su propia obra.

Esperanza infundada, pues es harto conocido que los medios de información son los medios de alienación utilizados para desvirtuar el gusto y las necesidades nacionales con el objeto de hacer consumir a los pueblos dependientes toda la pacotilla importada que infecta los interiores domésticos y las vitrinas en la vía pública.

La galería ha sido utilizada por los mercachifles (art dealers, marchant o negociantes de arte) para imponer estilos importados, tendencias inocuas y escuelas inadecuadas al medio. De ninguna manera con intención de mostrar, para fines educativos, lo que es exponente de la cultura de otros pueblos. Sino para señalarnos cuál es el supremo valor estético y la cúspide del desarrollo, para deslumbrarnos y, sobre todo, especular.

La galería puede jugar un papel de célula promotora de conocimiento y divulgación cultural cuando se tenga conciencia del grado de dependencia que sufrimos y hasta qué punto las formas de cultura burguesa son instrumento de penetración ideológica de la oligarquía. Por eso somos categóricos, la pintura popular tiene su campo natural, ganado por propia iniciativa: Los bares, cantinas, restaurantes económicos, zapaterías, barberías, autobuses, salas de fiestas, anuncios comerciales, carretillas, barcos, almacenes etc.

No es pura coincidencia que ni los pintores populares tienen esas pinturas en su casa. Dice uno de ellos: Cuando la gente me pide que les pinte algún paisaje típico para su casa lo quieren hecho en bateas (bandeja de madera) no como cuadro. Si se quiere auspiciar la labor positiva de los pintores populares panameños, reconocer los valores esenciales de su arte, hay que respetar su carácter público, el sentido de su producción para el disfrute colectivo. Que se patrocine su creación por el Estado y las instituciones culturales en centros deportivos, mercados, oficinas públicas, galleras, terminales ferroviarias y de autobuses etc., que se sustituya el papel de mecenas que viene jugando la industria cervecera, por ejemplo.

Existe otra pintura vecina a la popular que por su carácter se le puede dar el tratamiento de pintura de caballete y colgarla en los salones y las galerías. Una hermana gemela de la pintura popular: La pintura ingenua o primitiva.

De carácter más intimista, más personal, obra hecha para satisfacer un placer individual o para halagar una persona determinada. Estas características la distancian de la pintura popular hecha para el público y en público. Por otra parte, el arte ingenuo no se nutre de tradición. Cada pintor produce su propio estilo. Mientras la pintura popular que está atada(a pesar de las numerosas excepciones) por ciertas reglas trazadas por la técnica y los materiales empleados, así como por los temas, siempre se descubre una nota común en un golpe de brocha o en las tonalidades de luces y colores brillantes, el pintor ingenuo o primitivo es más individual.

El pintor ingenuo, por ejemplo, puede darse el lujo de utilizar colores grises y negros, baña su cuadro de una luz triste y tonos pálidos. Al pintor popular le exigen luz, color y vida desbordante, entusiasmo o paz. Trabaja bajo consigna.

La pintura ingenua está hecha para la colección individual. Aunque también hay que preservarla de las garras de la especulación, podría, sin embargo, ser objeto de una exposición. La pintura popular no debe ser descolgada de su ambiente. Como los coleccionistas son unos fanáticos incorregibles, no tardarán mucho tiempo en que veamos arrancar los anuncios y las ventanillas de los bares y los paneles de los autobuses para colgarlos luego en los salones junto a los pintores laureados en las competencias internacionales.

Si se quiere prestar mano fuerte a la pintura popular, el camino es hacer causa común con la lucha quizás inconsciente pero bien concreta. Ayudemos a que el hombre tome conciencia de su lucha por constituirse independiente que controla sus medios de expresión y de conocimiento y desarrolla su propia cultura.

Que lo que ahora es un movimiento espontáneo se convierta en programa reivindicativo y de lucha por la liberación. Liberación nacional dentro de la cual la cultura no es más que una parte.

DETALLES
Existe otra pintura vecina a la popular que por su carácter se le puede dar el tratamiento de pintura de caballete y colgarle en los salones y las galerías. Una hermana gemela de la pintura popular: La pintura ingenua o primitiva.

 

    TITULARES

Cuadros bañados de grises

Puesta en sus ambientes

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