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Hakan Sükür (izq.) fue una de las figuras de la clasificación otomana al Mundial.  |
La clasificación de Turquía y su aparición en la Copa Mundial de la FIFA en Japón y Corea no ha sorprendido a nadie. Era una aparición anunciada y no fue producto de la casualidad.
Turquía venía de trabajar cuando mucho, dentro de lo que fue una "revolución" en su propia estructura futbolística que lo llevó a una mayor profesionalización de sus clubes más representativos que alcanza a logros mayores como el Galatasaray, que se convirtió en un símbolo del balompié otomano que invirtió mucho dinero en jugadores extranjeros que mucho han aportado.
Pero además, los logros de los equipos juveniles con sendos campeonatos en la última década del pasado siglo veinte y sus apariciones en los mundiales juveniles dieron resultados pacientes a un equipo mayor que daba tonadas grandes en sus apariciones en dos fases finales últimas de la Eurocopa en 1996 y 2000, y que estuvo a punto de calificar al Mundial de Francia'98.
Para el Mundial 2002, los turcos pelearon el puesto directo con Suecia y no fue hasta su caída con los escandinavos cuando decidieron no bajar los brazos y afrontar la repesca con un seleccionado austríaco cansado y sin argumento futbolístico al que derrotó en dos ocasiones, la última, por goleada.
Con ello se dio una clasificación que no veían desde 1954, aunque en aquella ocasión, se dio producto de la Diosa Fortuna, cuando tres juegos frente a España y un sorteo en Roma, les dio un pase a un Mundial de Suiza, en el que solo vieron un triunfo sobre el país que hoy los acoge: Corea del Sur.
Turquía estará en esta cita con opciones incluso de ser, en el papel, el segundo clasificado de su grupo, después de Brasil. Se medirán precísamente con los tetracampeones mundiales el 3 de junio en Ulsan, luego lo harán frente a Costa Rica el 9 de junio en Inchon, y cierra ante China el 13 de junio en Seúl.
Con elementos como Hakan Sükür, su mayor goleador, Arif Erdem, Yildiray Basturk del Bayern Munich y compañía dirigida por su entrenador Senol Gunes, quien ha logrado en 10 años llevar adelante este proceso, Turquía tiene con qué esta vez, llegar a tan alto o por lo menos dejar una buena impresión para un balompié en que 48 años más tarde aparece en una Copa del Mundo de ser un equipo ingenuo a un conjunto para hacer grandes cosas. |