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CRIMENES FAMOSOS
Problemas
caseros

Max Haines
Todos
sabían que el joven Jack Loran se comportaba mal, especialmente
cuando había estado bebiendo.
¿Qué iba a hacer Joe Loran? La depresión
mundial de los sucios años treinta había llegado
a la diminuta comunidad de Burtstall, Saskatchewan, Canadá,
y a las granjas que la rodeaban. Joe tenía que encontrar
un modo de mantener a su esposa Eva y sus siete hijos. Era imposible
criar una familia trabajando una pequeña granja.
Joe resolvió sus problemas financieros inmediatos entrando
en el negocio ilegal de licores. Su destilado casero era uno
de los mejores de la zona. Esta tarea ilícita mantenía
comida sobre la mesa, pero Joe tenía otras preocupaciones.
Uno de sus muchachos, Jack, de 19 años, se había
ganado la reputación de tener un mal comportamiento. Se
ponía particularmente desagradable cuando había
bebido demasiado. Al chico le encantaba buscar pelea.
Para empeorar las cosas, Jack se había enamorado localmente
de Alvina Hermann, la bonita hija de 16 años de un vecino
altamente respetado y adinerado. El romance no tenía ninguna
posibilidad.
Por una parte, Jack se estaba aventurando muy lejos de su
clase social. Además, Alvina pensaba que él era
un patán ordinario y hacía todo lo posible por
desalentar sus avances. Jack no se desalentaba fácilmente.
Siempre que el deseo de la compañía de Alvina lo
atrapaba, corría a la propiedad de los Hermann y se convertía
en una molestia, con gran disgusto del señor Hermann.
En la cálida noche del 29 de junio de 1945, Jack concurrió
a un baile en la municipalidad de Burtstall. El baile del sábado
a la noche era la principal actividad social en la ciudad. Un
par de cientos de personas llenaban el salón. Jack como
siempre estaba inquieto. Estaba apoyado contra una pared, ceñudo
y buscando pelea, pero los muchachos locales lo conocían
lo suficiente como para darle una oportunidad. Buscó a
Alvina, pero no estaba allí. No importaba, Jack sabía
qué hacer. A pesar de la hora, la visitaría.
Alrededor de medianoche, con el baile casi terminado, Jack
buscó un vecino que lo llevara hasta su casa. Necesitaba
un transporte, lo cual era un problema. Había quemado
el motor del viejo Ford 1929 de la familia, pero eso no lo detendría
de visitar a su verdadero amor.
El vecino inmediato de los Loran era el viejo Angerman, quien
poseía un brillante Ford negro 1940. Todos en el distrito
respetaban a Gustav Angerman. Todos excepto Jack Loran. Angerman
había atrapado a Jack bebiendo su destilado casero hacía
unos meses y había ido a quejarse a la policía.
A Jack lo habían multado con $100, una fortuna para un
muchacho granjero pobre de los años 40.
Jack tomó una decisión en el apuro del momento.
Iría hasta lo de Angerman, tomaría posesión
del auto del viejo y visitaría a Alvina. Recogió
su rifle a repetición Browning calibre 22 y partió
en su camino. Porque la suerte lo quiso, la esposa de Angerman
estaba en el hospital en Medicine Hat, un pueblo cercano.
Repentinamente hubo unos golpecitos en la ventana de Angerman.
El anciano caballero se estaba preparando para acostarse. Nunca
lo haría. A la mañana siguiente, su yerno vino
de visita. Fue él quien descubrió el cuerpo de
Gustav Angerman acribillado a balazos. Nada parecía estar
fuera de lugar. Una billetera conteniendo $900 estaba intacta
en el bolsillo del muerto, pero el auto de la familia había
desaparecido.
Jack había partido en el Ford para visitar a Alvina.
Dobló en el camino de entrada de los Hermann, sólo
para encontrarse con el Sr. Hermann. Alvina oyó el intercambio
de palabras entre los hombres. Salió afuera y le dijo
a Jack que no quería verlo. Rechazado, Jack condujo hasta
la granja de un amigo. Los dos chicos fueron hasta Medicine Hat
con la intención de recoger muchachas.
Más tarde ese día, la Policía Montada,
que ya estaba en la búsqueda del auto de Angerman, detuvo
a Jack en Bow Island. Confiscaron el vehículo y un rifle
que yacía en el asiento trasero. Jack fue arrestado e
interrogado. Admitió haber robado el auto, pero juro que
no había matado a nadie. Jack afirmó que el verdadero
asesino era un contrabandista llamado Fred Flug. Dijo que había
escapado en el auto del hombre muerto porque temió que
Flug pudiera matarlo a él también.
La Montada, detuvo a Flug, quien pudo probar, con ayuda de
testigos confiables, que él había estado en otra
parte en el momento del asesinato y no había posibilidad
de que estuviera involucrado.
Jack pidió ver a un sacerdote católico romano
y solicitó permiso para que lo dejaran ir a él
y al sacerdote en un paseo en auto por el campo. Se le otorgó
el permiso. Cuando Jack y el sacerdote volvieron de su viaje,
confesó: "He estado mintiendo y supongo que ustedes
también lo saben. Quiero hacer una confesión total".
Jack siguió relatando cómo se había aparecido
a la puerte de Argerman en horas de la madrugada. El anciano
había gritado desde adentro de la casa. "¿Qué
es lo que quieres?" Jack replicó: "Hemos tenido
un problema con el auto, ¿nos llevaría a casa?",
Argerman abrió la puerta y se hizo a un lado. Jack le
apuntó con el rifle y le exigió las llaves del
auto. Angerman tiró las llaves en el piso. Fue entonces
cuando Jack disparó cinco tiros sobre el desventurado
hombre, el que murió en el acto.
Jack continuó: "Tomé las llaves y fui hasta
el granero, saqué el auto y conduje hasta la casa. Quería
ver si estaba muerto. Busqué en sus bolsillos y encontré
$2. Luego me fui.
El 20 de noviembre de 1945, Jack Loran fue sometido a juicio
en Swiff Current, Saskatchewan, Canadá. La defensa de
Jack estaba basada en insanía, ya que no había
duda de que había cometido el asesinato. La defensa señaló
que no había un motivo y que Jack no había hecho
nada para cubrir sus huellas. Cuando el acusado había
sido detenido por la policía, el arma asesina yacía
en el asiento trasero del auto de Angerman.
Con seguridad, aún el más tonto entre nosotros
habría hecho algún intento de deshacerse del arma
asesina.
Había varias teorías de por qué Jack
había tomado sólo $2 del bolsillo de Angerman.
¿Era un acto racional cuando había $900 al alcance
de la mano? ¿Era posible que Angerman guardara el dinero
grande en una billetera, los $2 sueltos en otro bolsillo, y que
Jack hubiera simplemente pasado por alto la billetera conteniendo
$900?
Los psiquíatras tomaron el estrado, tanto por la fiscalía
como por la defensa. El médico de la fiscalía afirmó
que Jack sabía lo que estaba bien y lo que estaba mal
y sabía que balear a Angerman era malo. También
supo lo que hacía para visitar a Alvina y recoger a su
amigo Emil. En concreto, parecía que Jack estaba en su
sano juicio y sabía muy bien lo que estaba haciendo.
El psiquíatra de la defensa pensaba que Jack había
recibido órdenes de actuar como lo había hecho
en la madrugada del asesinato. Afirmó que voces le habían
dicho al acusado que Angerman había convencido a la familia
Hermann de que no dejaran que su hija se involucrara con un individuo
como Jack Loran.
El abogado de Jack declaró que su cliente era culpable
de homicidio, no asesinato. Había una gran diferencia.
Si era convicto de asesinato en primer grado, Jack podía
ser ahorcado. Después de liberar por menos de una hora,
el jurado de Saskatchewan volvió con el veredicto de culpable
de asesinato.
El ministro de Justicia Federal, Louis St. Laurent fue inundado
con peticiones para salvar la vida de Jack. También el
primer ministro de Sashatchewan, Tommy Douglas. Todas las protestas,
cartas y peticiones fueron en vano. El 20 de febrero de 1946,
Jack Loran fue ahorcado en Regina, ganando la dudosa distinción
de ser la última persona ejecutada en la provincia de
Saskanchewan.
Miller Features Syndicate Inc.
Distr., por Editors Press Service, Inc. 0214
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