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CONSULTORIO MEDICO
Ventajas de una operación de cataratas 2001 United Features Syndicate

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Dr. Hiller

ESTIMADO DR. HILLER: Las cataratas de mi madre han empeorado hasta el punto de que ha tenido que dejar de conducir. Creo que tendría que ir al médico pero ella no quiere porque según le han dicho sus vecinos, las cataratas deben operarse cuando ya están muy avanzadas. ¿Qué quiere decir eso? - K.L. Nueva York.

ESTIMADO LECTOR: Hace un tiempo los oftalmólogos solían esperar a que las cataratas se desarrollaran hasta que no estuviesen lo suficientemente grandes como para ser operadas. Como resultado de esa práctica, mucha gente estuvo a punto de quedarse ciega antes de que pudiera recuperar totalmente su vista normal. Hace bastantes años que este método se descartó. Actualmente con las nuevas técnicas quirúrgicas, las cataratas pueden ser extraídas en cualquier momento de su evolución. Siempre que unas cataratas alteren el ritmo cotidiano normal y comprometan la calidad de vida, debe considerarse que ha llegado el momento de operarse.

El cristalino de los ojos, que está siendo situado detrás de las pupilas, sirve para enfocar las imágenes y proyectarlas invertidas en la retina. Normalmente las proteínas del cristalino están alineadas de tal forma que éste siempre está nítido. Pero si las proteínas se agolpan juntas, el cristalino empieza a nublarse, formándose lo que se conoce como cataratas. La mayoría de las cataratas se producen durante el envejecimiento. La mitad de todos los estadounidenses entre 75 y 85 años tienen algún defecto en la visión provocado por unas cataratas.

Al principio las cataratas son pequeñas, y quizá se tarde un tiempo en advertir cualquier defecto en la vista. Los síntomas de visión defectuosa comienzan cuando las cataratas están adquiriendo un mayor tamaño, dificultando el paso de la luz a la retina. Los principales efectos de las cataratas son vista nublada, tenue, brumosa, o desdibujada; percepción de halos en torno a las figuras brillantes; una visión nocturna deficiente; percepción desvaída de los colores; visión doble o borrosa de las imágenes y miopía progresiva. En ocasiones la visión cercana mejora repentinamente, si bien este fenómeno, conocido como segunda vista, es provisional, y la visión cercana no tardará en empeorar.

En un primer momento, las personas con visión defectuosa producto de unas cataratas quizá puedan compensar ese déficit con el uso de gafas potentes o ayudándose de iluminación extra, pero con el tiempo esos remedio serán insuficientes.

Llegado ese momento, la única manera de desbloquear el paso de la luz hacia la retina es quitar el cristalino mediante una intervención quirúrgica. La extracción de las cataratas se recomienda principalmente para restablecer la visión y la capacidad del paciente para llevar una vida normal y participar en cualquier actividad cotidiana. Sin embargo, la extracción de las cataratas también se recomienda para aquellas personas con enfermedades que puedan dañar a la retina, permitiendo con ello que los médicos puedan examinar mejor las zonas detrás del cristalino.

En los Estados Unidos, operarse de cataratas es una de las intervenciones quirúrgicas más extendidas; más de un millón y medio de personas se operan de cataratas cada año. Más del 95 por ciento de los pacientes experimentan una gran mejoría en su visión tras dicha operación. En los Estados Unidos la técnica quirúrgica más utilizada para extraer las cataratas es la llamada cirugía extracapsular.

La cirugía extracapsular consiste en que tanto el núcleo duro central como los tejidos más ligeros (capa externa) del cristalino son extirpados, aunque la membrana que los contiene permanece en su lugar. El cirujano suele extirpar el núcleo en una sola pieza y entonces extrae la capa externa del cristalino utilizando un aparato succionador. A menudo se utiliza una variante de esta intervención denominada facoemulsificación, mediante ultrasonidos se consigue separar el núcleo antes de que sea extirpado el cristalino. Debido a que tanto los fragmentos del núcleo como la capa externa pueden ser succionados mediante un finísimo aparato de succión, sólo se necesita practicar una pequeña incisión- cuya longitud normalmente no supera los 18,5 milímetros. Algunos cirujanos emplean un instrumental de alta precisión que necesita muy poca, o ninguna sutura. A este tipo de intervenciones se les denomina cirugía sin puntos o cirugía de un solo punto. La membrana del cristalino que permanece tras la operación sirve de apoyo al cristalino artificial que en casi todas las operaciones se inserta tras la extirpación del original. La permanencia de la membrana original también hace que disminuya la posibilidad de un desprendimiento de retina que algunas veces se presenta tras una extracción de cataratas. El cristalino artificial "intraocular" que el cirujano inserta, hace la función de proyectar la luz hacia la retina. Sin embargo este cristalino artificial, a diferencia del cristalino natural, no puede cambiar la forma o ajustar la proyección de las imágenes dependiendo de la distancia. El uso de lentes bifocales o trifocales ayudará a corregir este defecto visual.

Hay varios tipos de lentes intraoculares a elegir. Todas son de tamaño reducido y tienen un dispositivo que les sirve para mantener su posición. Muchas son tan flexibles que incluso pueden ser colocadas a través de una pequeña incisión durante la facoemusificación.

Años atrás, las lentes binoculares no se insertaban tras una extracción de cataratas. Incluso hoy en día, no siempre se utilizan. En estos casos, es muy recomendable utilizar lentes de contacto - o unas gafas especiales de lentes con gran aumento, para compensar la pérdida del poder de proyección de la imagen del cristalino natural.

Actualmente las operaciones de cataratas no necesitan hospitalización previa. La intervención propiamente dicha dura menos de una hora y las molestias inherentes al postoperatorio son por lo general muy leves, y desaparecen al cabo de un día o dos. En unos cuantos días el paciente operado de cataratas podrá recuperar su ritmo de vida normal, y estará completamente curado en unas seis semanas.

Aunque el láser no se usa en los tratamientos contra las cataratas, es el instrumento principal para combatir la llamada Opacidad Posterior de la Cápsula (OPC), que es el mayor problema que surge tras una operación de cataratas. A la OPC también se le denomina secuela "post-cataratas", y tiene lugar cuando la parte de atrás de la membrana del cristalino, que ha permanecido intacta en la extracción de cataratas, comienza a emborronarse. A los dos años de la operación, más del 20 por ciento de los enfermos desarrollan OPC. Normalmente se cura pronto y sin dolor mediante una técnica llamada laserocapsulotomía, en la cual se utiliza el láser para hacer un agujero en el centro de la membrana para que la luz pueda alcanzar la retina.

La OPC surge cuando las células del cristalino que han quedado tras la operación se reproducen y se trasladan dentro del área central de la parte trasera de la membrana. Los investigadores sugieren que hay varias formas de disminuir el porcentaje de casos de OPC. Entre las recomendaciones figuran métodos de cuidados oculares para reducir al máximo los daños. Parece que influye en las tasas de OPC el tipo del cristalino intraocular insertado utilizado. Tanto el material implantado como la configuración física de los cristalinos artificiales están en estrecha relación con el posible desarrollo de una OPC.

Varias investigaciones realizadas han revelado que la OPC es menos común en aquellos ojos receptores de cristalinos intraoculares con forma rectangular que en aquellos de filos redondos. El cristalino AcrySof es un ejemplo de estos últimos. Aunque el material del que están hechos estos cristalinos también puede jugar un papel importante, los investigadores señalan que una de las principales razones de por qué ocurre esto, se debe a que las células que provocan la OPC no pueden alcanzar fácilmente la parte de atrás de la membrana del cristalino, puesto que la costura que sella la membrana hace que esta se curve profundamente alrededor del cristalino intraocular. Si se dejan sin tratar las cataratas, es posible que se dañe el ojo y que disminuyan las posibilidades de curación en una operación posterior. Retrasar la operación reduce la calidad de vida del enfermo en el interín, y quizá aumente la posibilidad de riesgo de lesiones producto de caídas, accidentes de tráfico y similares. Reducir esos riesgos es muy importante para las personas mayores, que ya de por sí tienen más probabilidades de caerse y de padecer más lesiones o heridas en caso de caídas.

 

 

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Varias investigaciones realizadas han revelado que la OPC es menos común en aquellos ojos receptores de cristalinos intraoculares con forma rectangular que en aquellos de filos redondos. El cristalino AcrySof es un ejemplo de estos últimos. Aunque el material del que están hechos estos cristalinos también puede jugar un papel importante, los investigadores señalan que una de las principales razones de por qué ocurre esto, se debe a que las células que provocan la OPC no pueden alcanzar fácilmente la parte de atrás de la membrana del cristalino, puesto que la costura que sella la membrana hace que esta se curve profundamente alrededor del cristalino intraocular. Si se dejan sin tratar las cataratas, es posible que se dañe el ojo y que disminuyan las posibilidades de curación en una operación posterior.

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