Humanicemos
el Oncológico…
y a su personal
Por: Alberto De León De Gracia
Comunicador Social
Con frustración e impotencia pude colegir en aproximadamente cuatro continuas horas de espera en una de las salas de consulta externa del Instituto Oncológico Nacional, como la rutina en la lidia de una enfermedad tan letal como lo es el cáncer ha deshumanizado el personal que labora en un nosocomio creado en nuestro país para el tratamiento de este flagelo.
En medio de los evidentes síntomas de malestar extremo de los pacientes que a diario acuden allí en la búsqueda de atención médica idónea, es más doloroso el trato que le dispensan los funcionarios administrativos contratados para una tarea tan delicada.
Indiferencia ante el dolor, tertulia entre camaradas, lenguaje lesivo a las buenas costumbres, y, lo que es peor: las reacciones cínicas frente al reclamo lógico, forman parte del día a día esta institución.
Es innegable la labor extenuante de su equipo científico y de organismos y personas dedicas al mejoramiento del ION, no obstante, se hace imperativo adoptar correctivos en el camino por encontrar mejores estándares de calidad de atención al público.
No es posible que la conversación pueril entre compañeras de cubículo sea más importante que la atención de los pacientes. No es posible que se deje de atender a personas con cuatro o más horas de espera porque se está celebrando el sorteo de la Lotería. Pero lo más condenable, que se desatienda la afiliación de nuevos pacientes -con cáncer- porque la funcionaria encargada está convenciendo a uno de sus compañeros para que le compre un par de zapatillas usadas que ya no son del agrado de su hijo… ¡Y todo ante la vista de los pacientes y familiares!
En medio de una discusión seria sobre la necesidad de optimizar el sistema público de salud y en donde la oposición de los facultativos -en gran parte- se debe a que dejarían de percibir uno de los dos o más cheques que cobran en el Gobierno, también resulta oportuno discutir la obligación de contratar a personal idóneo .
El sistema de salud pública debe dejar de ser visto como un régimen de caridad para todo aquel que se enferma y no cuenta con los ahorros necesarios para atenderse en hospitales y clínicas privadas o viajar al extranjero frente al celo de que el servicio médico panameño no es el más profesional ni mucho menos el más avanzado… Además, no es gratuito.