El comentarista deportivo Glen Díaz vio la cara a la muerte. Los médicos le dieron tres horas de vida y tras seis infartos, pérdidas de órganos y otras complicaciones, pudo salir de un estado de sueño profundo que duró 21 días en dos etapas diferentes.
Regresó para vivir... la vida no acaba, hasta que se acaba.
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