De un momento a otro la paz lo embargó. Sólo era serenidad, ganas de dormir y un sueño que no tiene calificación. En un abrir y cerrar de ojos estaba en medio de un cuarto blanco como la nieve. No hacía frío, no había espanto y sólo había confusión.
Dos puertas estaban en ese cuarto de paz, una a la izquierda y otra a la derecha. "La izquierda es siniestra", me dije... "Voy a tomar la puerta de la derecha". Glen Díaz, un comentarista de deportes que ha dedicado su vida a la compilación de datos estadísticos, entraba por la puerta que daba a su diestra.
Tras la puerta había un cuarto semi-oscuro, no había mucha claridad. Tres sillas estaban frente a un juzgado. "Era como un mueble muy alto, de madera, no se veía a nadie, pero me daba la sensación que alguien debía salir de allí", dijo Glen en una entrevista con Crítica.
Por voluntad, el panameño que reside en La Chorrera, decide sentarse en la silla del medio. Pasaron unos minutos de reflexión y otra persona se sentó a su izquierda. No tardó mucho y el recién llegado se levantó. Glen jamás lo miró.
Una luz blanca apareció, era poco intensa, pero relajante. En ese momento una mano tocó su hombro. Glen tampoco miró. La mano lo guió de vuelta al cuarto blanco y en cuestión de segundos despertaba.
¡De vuelta a la vida! Había dormido por 14 días corridos.
Cuando abrió los ojos estaba de espalda Doña María Teresa, su madre, amiga y acompañante fiel de toda la vida. Glen no podía hablar, en su boca reposaban unos tubos inertes que transportaban el gas de la vida (oxígeno).
Tocó con sus dedos de metal (portaba unos forros de aluminio) el borde de la cama y su madre le vio. Llegaron los médicos y lo atendieron. Sólo era cuestión de horas, la parte médica había dicho que al día 15 le desconectaban el servicio de oxigenación al cerebro, pues ya no había alternativa.
Pasaron sólo unas horas, Díaz despertó para alertar a los médicos que tenía deseos de vida, además tenía permiso del "Gran Jefe".
Nuevamente cayó en ese sueño profundo (coma), y por segunda vez fue a dar al cuarto blanco, aquel donde no hacía frío, había paz y todo era tan blanco como la misma nieve. Ahora estaba encaprichado en abrir la puerta a su mano izquierda. Trató de abrir y no podía, empujó y nada. Vuelve a la puerta derecha y con un solo toque se abre de par en par.
Entró al mismo recinto. Allí estaban las tres sillas inalterables, Glen Diaz de tez blanca, arriba de seis pies y más de 200 libras volvió a sentarse en la silla del medio y esta vez la luz era más blanca, más intensa y transportaba señales de paz y serenidad. Estaba a punto que quedar rendido cuando otra mano más tibia le tomó por el antebrazo y lo llevó de vuelta al cuarto blanco.
Diaz quería abrir la puerta a su izquierda, era más que un capricho, era una voluntad extraña que no podía manejar. La puerta se abrió y al otro lado doctores de pie, y una escalera que lo llevaba a otros pisos. Trató de escapar de ellos, subió y bajó escalones y de repente despertó. Habían pasado 7 días más de aquel sueño profundo.
El comentarista deportivo que ha recorrido una red de emisoras y es conocido en todo el argot beisbolero estaba despierto y listo para afrontar su nuevo reto... volver a la vida. Un problema en la sangre lo llevó al hospital, reacciones negativas le hicieron perder algunos de sus órganos, pero la voluntad de la vida y la esperanza de ser el mismo de siempre, nadie se la pudo quitar.
Tras una lucha por la vida de más de nueve entradas, Glen enfrentaría nuevos desafíos. Ahora regresa a la vida normal, sus numeritos, sus lentes, su pluma y su calculadora. El "Baldor" del béisbol panameño está de vuelta a la vida.
Su pasó por el hospital fue largo, una recuperación de tres meses, una estadía en casa, pero la fuerza de voluntad lo puso de pie y lo envió a la calle. Glen nunca dijo: No, no, no, no, no, no a la pelota o la vida en este caso. Allí está, mientras otros con problemas menores se dejan vencer.
El juego de la vida es como el juego de béisbol; las palabras son sabias y las que dijo el famoso Yogi Berra han recorrido el mundo entero: "No se acaba, hasta que se acaba".
CITA DIRECTA: ASPECTOS POSITIVOS...
"La mentalidad de cómo veo la vida, es totalmente diferente. Trato de cuando hablar con las personas, que piensan que su situación es dura, siempre les explico algo de lo que me ha pasado y ellos me comentan que han cambiado. La vida no es para ahogarse en un vaso de agua, hay que ir para adelante; tener fe en Dios y en uno mismo. Si tienes fe en Dios y no en ti, no sirve; debes tener fe en ambos, para poder lograr la meta que tú te propones. Cuando estaba en cuidados intensivos mi meta era salir y ver a mi hija, jugar béisbol con ella; esto me incentivó y me animó." Glen Díaz.
Nota: El entrevistado agradece profundamente a los galenos, Aurelio Macías, Inti Perez, Nicolás Niakopolus y el Dr. Garriquez... que jugó beisbol, por su apoyo durante su estadía en el hospital.