A raíz de los últimos ataques insurgentes, el primer ministro interino de Irak, Iyad Allawi, admitió que será imposible garantizar plena seguridad en las elecciones previstas para el 30 de enero.
Allawi consideró que las medidas de seguridad que se han tomado no son suficientes para prevenir todos los ataques.
Agregó que éstas se basan en lo que es posible y lo que está disponible en Irak.
Entre las medidas propuestas están el cierre de las fronteras durante tres días y la prohibición de vehículos cerca de los centros electorales.
El jefe de la misión electoral de Naciones Unidas en Irak le dijo a la BBC que las preparaciones para la votación eran "una tarea de enormes proporciones".
Previendo una intensificación de la violencia a medida que se acerca la fecha de los comicios, los hospitales iraquíes incrementaron el número de personal disponible y pidieron más equipos y suministros.
En Tikrit, en el norte de Irak, varios insurgentes atacaron con morteros una escuela que funciona como centro electoral y destruyeron la casa de un oficial de la policía.