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Marcos Alarcón, dirigente magisterial que se hizo popular en la década de los 70 por su oposición al gobierno militar y a la reforma educativa, que tildaban de "comunista", murió ayer. Alarcón saltó a los ejes del poder como legislador en los años ochenta, y luego de la invasión estadounidense de 1989 se le nombró ministro de Educación, y últimamente embajador en Cuba.
Maestro de escuela, Alarcón se destacó por su fogosidad en la política, su fuerte carácter y valor, y por sus continuos choques con la dirigencia docente cuando fue ministro. |