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Sentado en una silla en la puerta de su granero, el comisario recordaba todos los problemas que una vez le causó el peligroso y temido "Torito Kid" (Juan Pringle), un director de equipos de béisbol que amarró con tanta fuerza la silla a su caballo que se convirtió en un gran obstáculo para quienes pensaban en ganar el campeonato nacional de béisbol juvenil.
"Torito Kid" siempre fue de aquellos Vaqueros que no respetaba a sus contrarios... cada día salía al terreno para cumplir su trabajo y para colmo de los demás, salía con la victoria en una mano y con un trago de buena actuación en la otra.
Tanto fue el éxito alcanzado por los Vaqueros al inicio de aquella temporada del 2003 que fueron acusados de pasearse invictos por el torneo nacional de pelota juvenil, Copa Ruperto Cooper. El Marshall ofreció una recompensa a quien le quite el invicto a los cuatreros y desalmados peloteros que no hacían otra cosa que anotar carreras, robar bases y conectar a tierra de nadie cuantas veces se le antojara.
La misión especial del "Torito Kid" era asaltar la diligencia que llevaba alegría y que en una bolsa negra portaba el trofeo de campeones. Cuenta la historia que dos alguaciles... uno llamado Billy The Kid Martin (Martín Crespo) y el otro Wyalt Earp (Cristóbal Girón), siempre cauteloso e inteligente, estaban defendiendo sus prestigios de campeones.
Los Vaqueros han apoyado sus triunfos en figuras como Agustín Vargas... mejor conocido en el lejano y temido Oeste como "Billy el Niño", robador de bases, rápido de manos y seguro en el jardín central. También contaban con "El Zurdo", Edimelet Salazar, el mismo que puede batear y correr como los mejores en el campeonato. Intimidador en el plato, el "Zurdo" puede pegarle a cualquier lanzador... sino lo creen... vayan al estadio.
Otro peligroso es Abel Aguilar... pequeño de tamaño, pero de corazón gigante. Apodado el "Villano" , Aguilar no soporta ver un lanzador mal parado en la colina... cada lanzamiento por el medio del plato lo puede partir en dos con un movimiento rápido de sus muñecas. Como premio a quien pueda frenar a los Vaqueros, la oficina del alguacil ha girado instrucciones de bloquear carreras, ponchar a los desalmados y acribillar a quien quiera conectar un jonrón. Acusados de ser lideres imbatibles, noqueadores de equipos y matadores de gigantes, los Vaqueros entran a una etapa decisiva en el campeonato.
Cuenta la historia que una emboscada esta planificada para la jornada de hoy. La "Caldera del Diablo" el Glorias Deportivas Baruenses es el centro de batalla para el partido de esta noche entre Vaqueros y Chiriquí Occidente. Nunca antes los Vaqueros habrán estado en un recinto hirviente. Aquel viejo alguacil se levantó de su silla y se fue a la cama. ¡Viva el béisbol! |