Varias asociaciones de pediatrías en el mundo se han alzado para aconsejar a los padres sobre el uso de videojuegos. Aseguran que los menores no deben pasar más de dos horas seguidas al día jugando, ya que esto puede causar "adicción a las pantallas".
Recalcaron que los juegos electrónicos pueden ayudar a medir las habilidades del jugador y acrecentar la autoestima del niño "si se utilizan con mesura". Sin embargo, advierten que cuando el niño se desentiende de sus amigos, se desconecta de su familia y se refugia en el mundo de los audiovisuales, puede caer en lo que denominan como el "botellón electrónico", es decir, adolescentes que se quedan recluidos en casa para satisfacción de sus padres, pero que pueden estar elaborando una "adicción a las pantallas".