En esta época en que nos preparamos para culminar el año e iniciar uno nuevo, cobra un especial significado la palabra "compartir", y es aquí donde quisiera desarrollar este término desde diferentes significados y connotaciones.
Compartimos, en el ámbito material, a través de nuestros ahorros, aguinaldos, etc., con nuestros seres queridos, con la entrega de un regalo que debemos dar sin esperar nada a cambio. Desde el punto de vista humano, compartimos nuestra alegría con nuestros familiares y ¿por qué no?, con seres que nos rodean y que únicamente piden un poquito de amor. Recordemos que el ayudar al prójimo nos acerca a Dios.
Desde otra perspectiva, este tiempo de compartir nos llama a los padres a reflexionar, si en el futuro estaríamos dispuestos a entregar a nuestros hijos para salvar el mundo. Qué difícil resulta para una madre o padre, pero debemos prepararnos para cumplir, recordemos que nuestros hijos Dios nos lo entrega para cuidar de ellos y hacerlos hombres y mujeres de bien, pero llegará el momento en que ellos se deberán separar de sus padres, así lo dice la Escritura.
Casi siempre en este mes, previo al nuevo año, afloran emociones de distintas intensidades en los corazones de las personas, unos celebran con alegría, otros reviven momentos de sufrimiento y quizás haya quien sienta melancolía en su interior, pues son sentimientos encontrados que se exteriorizan, por la pérdida de un ser querido o la llegada de un nuevo miembro a la familia, un nuevo empleo o el tiempo para culminar una meta, en fin, es un período de acercamiento, convivencia, esperanza, amor y caridad.
Este mes nos lleva a vivir unas fiestas que representan tiempos de esperanza, se convierten en ocasión para dejar un poco las preocupaciones cotidianas, reaviva el espíritu de solidaridad, realizar buenas acciones y hacer llegar a nuestros familiares y amistades mejores deseos para que logren renovar el espíritu de servicio y el compromiso para dar a quien lo necesite.
Si durante el año, la familia se ha distanciado, este es el momento propicio para celebrar y lograr ese reencuentro que los lleve a la armonía y a perdonar, si es el caso, pues si deseamos que el nuevo año nos permita desarrollar nuevos proyectos o afianzarnos en los negocios ya existentes, este es el tiempo de edificarlos en paz y armonía familiar. Esta es la época de olvidar los resentimientos e iniciar una nueva vida a través del perdón, sobre todo, con la felicidad que ese sentimiento brinda.
A partir de este año que se iniciará, los invitamos a hacer el compromiso formal con nosotros mismos. Que cada día que despertemos le demos gracias a Dios por esa nueva oportunidad de vida, por permitirnos compartir con las personas que amamos y vivir con la certeza de que el hoy será mejor que el ayer. Y que el nuevo año nos permita olvidar lo malo que nos ocurrió y que logremos extraer las enseñanzas para crecer como personas y ser un mejor ser humano.