En una semana dos comunidades indígenas se han visto afectadas por incendio. En esta ocasión el siniestro dejó al menos 51 familias damnificadas. El hecho se dio en la comarca Kuna Yala, la anterior tragedia se reportó en la comunidad de Madungandi, en Panamá.
Era como un campo minado donde imperaba la anarquía, todo ardía y lleno de escombros. No existía cabeza de familia. Los hombres, mujeres y niños sin distinción alguna arrastraban lo que quedaba de sus viviendas.
Por momento, se asemejaba a "las hormigas" al construir sus casas nuevamente. Faltaban manos y herramientas para llevar a cabo los trabajos de reconstrucción.
En medio de los lugareños, estaba el personal de SINAPROC, Ministerio de Salud, la Policía Nacional y el SAN, quienes prestaron su ayuda con los helicópteros y avionetas.
El incendio se registró en la isla Soledad Miriade, ubicada en el sector de Cartí, Comarcan de Kuna Yala, pasadas las 7: 00 de la noche del pasado martes.
TANQUE DE GAS
Según los moradores, José Morales se disponía a conectar un tanque de gas cuando sintió el silbido que produjo el escape; asustado dejó caer el tanque y huyo de la choza, la cual funcionaba como centro político de Partido Panameñista. En cuestión de segundos se oyó la explosión que posiblemente la ocasión el tanque de gas al hacer contacto con la candela que emanaba de una guaricha de presión.
Al otro lado de la choza, se encontraba una cabuya donde se guardaba la gasolina para los botes y como el viento corría del oeste al este las llamas aumentaron y poco a poco consumieron las 39 casas. El fuego no devoró la otra mitad de la isla porque los habitantes hicieron un cerco al derribar varias casas y cortar el paso a la candela.
Personal de la Policía Técnica Judicial y de la oficina de seguridad del Cuerpo de Bomberos de Panamá llegaron al lugar del siniestro para realizar la inspección y dar una versión oficial del incendio.
CON EL SUDOR DE LA FRENTE
Los dedos de las mujeres y niños eran enterrados entre las cenizas para recoger lo que pudieran entre los escombros.
Niños, cuyo cuerpo solo era cubierto por un pantalón corto, cuando mucho no dejaban sus mascotas: gatos y perros las cuales llevan a todas partes.
Misiones de evangélicos también estaban presentes: fueron los primeros en llevar agua, comida y frazada para los damnificadoi.
El fuego también hizo estrago con tres puercos, un gato todos calcinados. Las siete casitas sostenidas de pencas y bambú que hacian de escuela desaparecieron.
SIN COMUNICACION Y SIN AGUA
La antena de Cable & Wireless, la toma de agua y las únicas dos tiendas solo quedaron sus estructuras.
Roberto Velásquez, director de SINAPROC, manifestó que enviaron varias tuberías para restablecer el suministro de agua potable.
Era como una espiral de tragedias. Las camas, las ropas, chaquiras , arroz y otro tipos de alimentos se confundían con tierra negra.
Cuatro personas resultaron afectadas dos niños que inhalaron humo, cuyas edades oscilan entre 7 - 10 años. Una mujer de 70 años y un agente de la Policía, quien socorría a los afectados se quemó una de sus manos.
Desde las 9: 00 de la noche - dos horas después iniciado el fuego- el Dr. López y el Dra. Elga Carciano pusieron en práctica un centro de contingencia para salvaguardar la vida de los afectados.