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EDITORIAL
Los robos a mano armada y los guardias de seguridad
En casi todas las instituciones y la empresa privada existen los llamados guardias de seguridad para proteger los bienes de la empresa y la vida de los usuarios. La figura del guardia de seguridad se instituyó con la naciente dictadura en 1968, debido al temor de los gobernantes de facto de atentados de los disidentes al régimen de turno. Otras empresas han emulado este sistema debido a la zozobra que reinaba en aquellos días y que no ha menguado hasta el presente. Causa mucha preocupación a la ciudadanía que en los robos a mano armada que se han suscitado últimamente, a estén involucradas las personas que deben salvaguardar la seguridad de la institución que supuestamente protegen. Algunos ceden a la tentación que les propongan los delincuentes. Estimamos que las agencias de seguridad deben reforzar sus sistemas de evaluación del personal que contratan para estos menesteres y en forma selectiva, sin egoísmos ni mezquindades, deben aumentarle los salarios a estas unidades de seguridad para que rechacen las tentaciones que puedan venir de individuos que viven al margen de la ley. El guardia de seguridad es una pieza importante en una empresa o institución del Estado. Deben contemplarse beneficios de seguro de vida, seguro de hospitalización e indemnización, para que pueda responder positivamente a la confianza que en él ha depositado la sociedad. En la medida que eso se haga, el guardia de seguridad será más profesional y tendremos un ciudadano más cumplidor de su deber. Eso hará que el hampa pierda potenciales aliados en su creciente ola de robos y atracos que azotan al país.
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PUNTO CRITICO |
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