MENSAJE
Cuando Dios es la única esperanza
- Hermano Pablo
- Costa Mesa, California
Era una carretera solitaria
en el estado de Florida, Estados Unidos, y el atardecer estaba despejado.
Todo invitaba a darle más velocidad al vehículo, así
que Jerry Beach, dueño de un Grand Prix, aceleró su auto.
De repente un trozo de alambre de púas, tirado a media calle,
se enredó en el eje. Jerry paró el vehículo al lado
del camino y lo levantó con un gato. Se metió debajo para
desenredar el alambre, pero por alguna razón, el gato cedió,
y el auto cayó sobre Jerry apretándolo entre vehículo
y tierra. Jerry, aunque estaba malherido, no murió pero no podía
moverse, y no había nadie cerca del lugar para prestarle auxilio.
Comenzaron así como cinco días de odisea con el joven prensado
debajo de su auto. Durante el día sufrió calores muy fuertes
y en la noche pasó fríos intensos. Sufrió el ataque
molesto y continuo de los mosquitos, las hormigas y otros insectos. Pasó
hambre, sed, angustia, terror.
Por fin lo rescataron, exhausto, deshidratado, con 14 kilos menos de
peso, pero vivo. Al preguntársele acerca de su experiencia, dijo:
"Cuando perdí toda esperanza humana, entonces me acordé
de Dios El llegó a ser mi refugio; Dios me salvó".
Este es un caso típico. Desgraciadamente son muchas las personas
que acuden a Dios sólo cuando han perdido toda esperanza humana.
Cuando se ven desesperadas, cuando todo en la vida se les hunde, cuando
están a punto de naufragar y no les queda otra solución, entonces
claman con desesperación a Dios.
Responde Dios aun cuando se le busque como último recurso? Sí,
responde. Obviamente no es como tenerlo constantemente a nuestro lado, pero
Dios escucha el clamor de quienes lo necesitan. Su deseo y su esperanza
es que una vez que nos ha ayudado, vivamos siempre cerca de El, pues desea
nuestra amistad.
Lo mejor es tener siempre a Dios como el primero y máximo ser
de nuestra vida. Vivamos conscientes de El. Cultivemos su amistad. Conversemos
con El como se habla con un amigo íntimo. Cristo puede ser el amigo
permanente que nos acompaña en todas nuestras empresas. Cultivemos
la presencia de Cristo. El quiere ser nuestro amigo.


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