CULTURA
Navidad en Perú: Paz con
Ecuador, pero recesión galopa en trineos
Fabiola Puerta
AFP
Por primera vez en más
de 50 años, la Navidad encuentra a los peruanos con un acuerdo de
paz firmado con Ecuador -que alivia viejas tensiones fronterizas- pero con
una recesión que ha reducido considerablemente las bolsas de regalos
de los Papá Noeles criollos.
En estos días de fiestas de fin de año, los peruanos están
recibiendo el bombardeo no sólo de los tradicionales mensajes navideños
de paz, unión y prosperidad, sino también los mensajes del
Gobierno del presidente Alberto Fujimori, que tratan de mostrar las virtudes
de la paz firmada con Ecuador.
Ese acuerdo, firmado en octubre pasado, puso fin al conflicto por una
porción de territorio amazónico que duró 56 años
y marcará la fiesta navideña en ambos países, aunque
aún subsisten recelos mutuos entre peruanos y ecuatorianos que demorarán
en disiparse.
Lo demás, según el ciudadano de a pie, parece convertirse
en sólo un buen deseo en vista de la crisis económica que
galopa en Perú y que ha mermado la capacidad adquisitiva de los padres
de familia, los 'viejitos pascueros' y compradores de los sueños
infantiles.
"Conviértete en Papá Noel", cantan los avisos
de los numerosos centros comerciales, mientras que improvisados Noeles,
enfundados en abrigados trajes rojos, invitan a ocasionales compradores
y mayoría de curiosos a dar un vistazo por las vitrinas.
La Navidad en Perú tiene como principal recurso publicitario disfrazar
a hombres bastante pasados de peso con el abrigo rojo y blanco de Papá
Noel del Polo Norte, cuando las temperaturas en esta parte del mundo alcanzan
una máxima de 28 grados.
"Me deprime ver a un pobre hombre vestido de franela y lanas en
pleno verano", dice el actor Carlos Carlín, protagonista de
una de las más exitosas series cómicas de la televisión
peruana.
El cómico coincide sin saberlo con Rodolfo García, un taxista
de Lima para quien "la Navidad es una imitación" y que
se lamenta de no poder llevar un panetón a su casa, en medio de una
campaña de manipulación publicitaria que hace despliegue de
sus mejores recursos.
Sin embargo, otro grueso de la población no mira la Navidad como
un fenómeno comercial. El congresista Eduardo Pando recuerda como
en 1997 pasó la Navidad como uno de los rehenes del movimiento guevarista
MRTA, que ocupó la Embajada de Japón en Lima.
"Fue una noche muy triste... En esas circunstancias uno llega a
aprender el verdadero valor de las cosas sencillas: una cama, una comida
caliente, la compañía de los amigos", recuerda.
Y es que en el tema de la cena pascual, los peruanos no escatiman esfuerzos
para preparar con anticipación las tradicionales celebraciones en
las que el pavo se convierte en el centro de atracción.
El pavo en todas sus variedades (asado, al horno, frito o dorado) adornará
la mayoría de mesas peruanas junto a un infaltable puré de
manzanas, panetón (pan dulce con frutas secas) y chocolate caliente,
otra de las costumbres adoptadas de climas fríos.
"Lo importante es que estemos juntos, no señorita?",
concluye el taxista, mientras se pierde por una de las congestionadas calles
de Lima en diciembre.

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