Navidad en Atalaya

El costo de esta presentación está
estimado en cerca de 6 mil dólares, para lo cual además de
las actividades de la comunidad, se cuenta con una partida del municipio
y del circuito consistente en mil dólares cada una.

Juan B. Madrid
Veraguas - EPASA
Pocas veces se puede observar
una comunidad trabajando tan arduamente y de manera conjunta y decidida
como en Atalaya cuando llegan los tiempos de Navidad, en una maratónica
realización todo un pueblo se une para presentar ante la provincia
y el país un espectáculo digno de admiración.
Desde hace cinco años, durante esta época, las calles del
centro del poblado se convierten en una peatonal en la cual reinan los adornos,
las luces y un ambiente que de manera especial han cautivado la atención
de miles de personas que esperan con ansias lo que el pueblo atalayero brinda
para estos tiempos.
Después de medio año de preparación, entre actividades
de recolección de fondos y planeación del espectáculo,
llega el momento esperado por todos, el momento culminante después
de incontables horas de trabajo, cambios, reuniones, ajustes, contratiempos
y demás situaciones propias de un evento de tanta magnitud, ya que
por fin encienden las luces que iluminan todo el pueblo y los corazones
de quienes tanto han luchado.
Irving González, presidente del grupo Comunidad Iglesia Acción
y Progreso (CIAP), sostiene que la idea nació cinco años atrás
por un grupo integrado por cuatro personas y encabezado por el hermano Dionisio
Silleros, a los cuales inicialmente no se les dieron muchas esperanzas de
triunfo, sin embargo el tiempo y la decidida colaboración del pueblo
ha demostrado lo contrario.
Para González, la labor que desempeña la colectividad es
decisiva, puesto que desde el momento que se ponen en marcha los trabajos
de montar la exposición, los moradores del área y sobre todo
los jóvenes se presentan para poner su granito de arena y hacer de
este sueño anual toda una realidad.
Comenta el dirigente comunal que es sorpresivo ver cómo, de una
manera voluntaria, se reúnen de 60 a 80 jóvenes dispuestos
a dar el máximo esfuerzo para coronar la lucha que durante tantos
meses han llevado a cabo.
Es precisamente esta decidida cooperación lo que ha hecho posible
que sólo las luces sean lo único que se importa para esta
realización, pues desde la ingeniería eléctrica, pasando
por la confección de las imágenes hasta el montaje es creación
de las personas de la comunidad, lo cual representa para ellos un gran orgullo.
Uno de los atractivos más grandes que se presentan son precisamente
las imágenes de personajes bíblicos y de cómicas, los
cuales son aporte de Edwin González, residente del lugar, quien con
un talento especial ha sabido reproducir de manera impresionante todas estas
figuras.
Estos hechos, a juicio del presidente de CIAP, son de gran estímulo
a la moral de los jóvenes pues con esto se demuestra que en el pueblo
existe el potencial suficiente para afrontar este tipo de evento, que ya
forma parte de las celebraciones navideñas más relevantes
y visitadas de la provincia.
En este sentido agregó que con el fin de hacer frente a este compromiso
con los miles de visitantes que año tras año reciben, existe
siempre la disposición de brindar una exhibición diferente
y cada vez más grande y atractiva.
El costo de esta presentación está estimado en cerca de
6 mil dólares, para lo cual además de las actividades de la
comunidad, se cuenta con una partida del municipio y del circuito consistente
en mil dólares cada una.
Dijo además que así como es creciente la cantidad de personas
que los visitan y la cantidad de trabajo que se hacen también lo
es la cooperación del pueblo, que haciendo una causa común
trabaja desinteresadamente con la finalidad de siempre dejar en alto el
nombre de Atalaya.
Después de montada la exposición de cada año se
hacen dos reuniones evaluativas, en las cuales se observan cada uno de los
detalles que faltaron o los que estuvieron de más, para entonces
corregirlos al año siguiente, lo que indica que la preparación
para el año venidero inicia sin que culmine el actual.
Es por esto que a partir de los meses de junio a julio este tema ocupa
la mente de los involucrados en la actividad, que son todos, lo cual ha
garantizado un éxito rotundo en cada uno de estos cinco años,
los cuales prometen ser la base para que esta tradición perdure y
se fortalezca siempre con el espíritu de cada uno de los habitantes
de la tierra del Nazareno.


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