Jueves 24 de dic. de 1998

 







 

 


Navidad en Atalaya

El costo de esta presentación está estimado en cerca de 6 mil dólares, para lo cual además de las actividades de la comunidad, se cuenta con una partida del municipio y del circuito consistente en mil dólares cada una.

Juan B. Madrid
Veraguas - EPASA

Pocas veces se puede observar una comunidad trabajando tan arduamente y de manera conjunta y decidida como en Atalaya cuando llegan los tiempos de Navidad, en una maratónica realización todo un pueblo se une para presentar ante la provincia y el país un espectáculo digno de admiración.

Desde hace cinco años, durante esta época, las calles del centro del poblado se convierten en una peatonal en la cual reinan los adornos, las luces y un ambiente que de manera especial han cautivado la atención de miles de personas que esperan con ansias lo que el pueblo atalayero brinda para estos tiempos.

Después de medio año de preparación, entre actividades de recolección de fondos y planeación del espectáculo, llega el momento esperado por todos, el momento culminante después de incontables horas de trabajo, cambios, reuniones, ajustes, contratiempos y demás situaciones propias de un evento de tanta magnitud, ya que por fin encienden las luces que iluminan todo el pueblo y los corazones de quienes tanto han luchado.

Irving González, presidente del grupo Comunidad Iglesia Acción y Progreso (CIAP), sostiene que la idea nació cinco años atrás por un grupo integrado por cuatro personas y encabezado por el hermano Dionisio Silleros, a los cuales inicialmente no se les dieron muchas esperanzas de triunfo, sin embargo el tiempo y la decidida colaboración del pueblo ha demostrado lo contrario.

Para González, la labor que desempeña la colectividad es decisiva, puesto que desde el momento que se ponen en marcha los trabajos de montar la exposición, los moradores del área y sobre todo los jóvenes se presentan para poner su granito de arena y hacer de este sueño anual toda una realidad.

Comenta el dirigente comunal que es sorpresivo ver cómo, de una manera voluntaria, se reúnen de 60 a 80 jóvenes dispuestos a dar el máximo esfuerzo para coronar la lucha que durante tantos meses han llevado a cabo.

Es precisamente esta decidida cooperación lo que ha hecho posible que sólo las luces sean lo único que se importa para esta realización, pues desde la ingeniería eléctrica, pasando por la confección de las imágenes hasta el montaje es creación de las personas de la comunidad, lo cual representa para ellos un gran orgullo.

Uno de los atractivos más grandes que se presentan son precisamente las imágenes de personajes bíblicos y de cómicas, los cuales son aporte de Edwin González, residente del lugar, quien con un talento especial ha sabido reproducir de manera impresionante todas estas figuras.

Estos hechos, a juicio del presidente de CIAP, son de gran estímulo a la moral de los jóvenes pues con esto se demuestra que en el pueblo existe el potencial suficiente para afrontar este tipo de evento, que ya forma parte de las celebraciones navideñas más relevantes y visitadas de la provincia.

En este sentido agregó que con el fin de hacer frente a este compromiso con los miles de visitantes que año tras año reciben, existe siempre la disposición de brindar una exhibición diferente y cada vez más grande y atractiva.

El costo de esta presentación está estimado en cerca de 6 mil dólares, para lo cual además de las actividades de la comunidad, se cuenta con una partida del municipio y del circuito consistente en mil dólares cada una.

Dijo además que así como es creciente la cantidad de personas que los visitan y la cantidad de trabajo que se hacen también lo es la cooperación del pueblo, que haciendo una causa común trabaja desinteresadamente con la finalidad de siempre dejar en alto el nombre de Atalaya.

Después de montada la exposición de cada año se hacen dos reuniones evaluativas, en las cuales se observan cada uno de los detalles que faltaron o los que estuvieron de más, para entonces corregirlos al año siguiente, lo que indica que la preparación para el año venidero inicia sin que culmine el actual.

Es por esto que a partir de los meses de junio a julio este tema ocupa la mente de los involucrados en la actividad, que son todos, lo cual ha garantizado un éxito rotundo en cada uno de estos cinco años, los cuales prometen ser la base para que esta tradición perdure y se fortalezca siempre con el espíritu de cada uno de los habitantes de la tierra del Nazareno.

 

 

 

 






 

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