Jueves 24 de dic. de 1998

 








 

 


EDITORIAL
Reflexiones en la víspera de Navidad

Hoy, víspera de la Natividad de Jesús, cuando la cristiandad conmemora con recogimiento y fervor creyente el nacimiento de Jesucristo en la humildad del pesebre donde la Estrella de luz condujo a José y María, la ocasión resulta propicia para reclamar para la celebración las fortalezas de su trascendencia, en el designio de guiar al alero de Dios a los hombres de buena voluntad.

El evento en recordación requiere que los mejores sentimientos de hermandad y solidaridad afloren expulsando los egoísmos enanos, las nimiedades sin importancia, ni valor; permitiendo que la construcción de la vida material en el fortalecimiento de la espiritualidad conduzca a la paz, la caridad, la tolerancia y el desprendimiento.

Las exigencias de la vida moderna con sus reclamos de urgencia y premura privan de esplendor las efemérides y reducen los momentos de reflexión profunda; de contrición; y extravían las reverencias y la admiración por la Virgen María y el recuerdo de José.

Las búsquedas de armonía en la humanidad; los afanes por la erradicación de las violencias y las injusticias, coliden con imposiciones mortíferas que reparten dolor, luto y pesar, y alejan el reino universal de fraternidad, justicia y equidad.

Hoy en las aristas de actividades militares, territorios avecindados con Belén, sufren los rigores mortales de los bombardeos y los reclamos armados, en el insano triunfal camino que niega la bondad cristiana y bajo premisas discutibles de prevención y seguridad, olvida la afirmación en vigencia, pronunciada por el Santo Padre, en Roma, al decir que "la guerra no ha sido ni será nunca un medio adecuado para solucionar los problemas entre las naciones".

De igual manera, las evidentes relaciones de iniquidad que mantienen en estadios de profundas carencias, de pobreza abismal, a los condenados de la fortuna que en miseria esperan un medrugo con qué saciar sus hambres crecientes.

El compromiso de promover el asiento triunfal de la palabra cristiana, con la vigencia de sus prédicas hermosas se impone, de manera que todos los seres humanos reciban la protección de la solidaridad de sus hermanos en Cristo, haciendo que la risa y la felicidad acompañen el pan, techo y vestido, que en carencias, ofenden hoy, en las sociedades de la Tierra.

 

 

 



 

AYER GRAFICO
El partido Unión Popular postula en Las Tablas al Dr. Sergio González Ruíz, a la Presidencia


CREO SER UN BUEN CIUDADANO
Sin embargo, no manejo con cuidado


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