La Policía filipina detuvo al presidente y varios ministros del recién autoproclamado "gobierno revolucionario de transición", que pretendía reemplazar a la mandataria Gloria Macapagal Arroyo.
Sin oponer resistencia, el general Fortunato Abat, de 80 años de edad, ex ministro de Defensa, siguió a los agentes del orden que fueron a buscarle al Club Filipino, donde se había instalado.
El general retirado eligió en esta ocasión para actuar la ausencia de la jefa de Estado, quien se encontraba en Kuala Lumpur para participar en la cumbre anual de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) y la primera Cumbre de Asia Oriental.