El incidente registrado entre el director del colegio Artes y Oficios y un funcionario de Aeronáutica Civil, revela el grado de intolerancia que existe entre los panameños. Sin entrar a considerar quién es el principal responsable y si hubo motivación o no para desenfundar un arma, lo sucedido llama a la reflexión.
Si un incidente de tal magnitud se produce entre dos profesionales con alto grado de educación, qué se puede esperar en otros sectores de la sociedad.
Sin duda que en todo influye el nivel de stress al que está sometido diariamente el panameño, que empieza con soportar un endemoniado tráfico vehicular, los problemas personales y laborales de cada uno y otros hechos que van presionando al ser humano al punto que ante un hecho insignificante, cualquiera puede estallar.
No obstante, los docentes por su propia formación y por su responsabilidad de preparar jóvenes para enfrentar el futuro, deben dar ejemplo de tolerancia. Sacar un arma y disparar a causa de una discusión, es un hecho censurable.
Hay que saber manejar la presión y controlar la ira, de lo contrario un incidente que gracias a Dios no tuvo consecuencias fatales, pudo convertirse en un homicidio que destruiría a dos hogares: con una persona muerta y el victimario pagando varios años en prisión.