El niño de once años se quedó asombrado. Ante él habían más de quince juguetes, envueltos en bellos papeles y cajetas. Sus padres le dijeron que tenía tantos juguetes, porque el Niño Dios sabía que era "un buen niño".
Abrió la cajeta más grande y quedó sorprendido ante lo que vio. Varias varillas de plástico, tornillos y tuercas, láminas de diferentes tamaños, baterías y un motorcito eléctrico.
Miró a sus padres preguntándoles qué era eso. El padre leyó las instrucciones y comenzó a armarlo. Luego de una hora el sobraban tuercas y tornillos... ¡y el juguete no funcionaba!
Claro que el niño aprovechó el tiempo abriendo otros regalos. Casi todos eran juguetes sofisticados, llenos de luces, bulla y movimiento.
Al final del día, el chiquillo cansado se retiró a su cuarto se puso a jugar con el viejo "caballito de palo", que había recibido años atrás.
Los padres que llenaron de juguetes a su hijo, se sintieron "realizados"; que "podían" como gente de clase media, pues tenían suficiente dinero para gastarlo en eso.
En lugar de atiborrar de juguetes al niño el 25 de diciembre, muy bien podrían ir poco a poco regalándoselos.
Recuerden que está el Día de Reyes, cumpleaños y otras fechas. Muchos juguetes confundirán al niño. No sabrá por cuál decidirse para disfrutar su navidad.
Otra falla que cometen algunos padres sin querer, es pensar que sus hijos son "genios".
Entonces al revisar la edad recomendada del juguete murmuran: "eso no es cierto; mi hijo puede recibir juguetes de dos o tres años más de los que tienen".
Después que no se quejen cuando el niño no comprenda cómo usar el regalo complicado que trajo Santa Claus.
Recuerdan los padres que al comprar costosos juguetes deben exigir al almacén alguna garantía. No vaya a ser que por un alambrito suelto, se tenga que tirar a un armario el costoso aparato.
Por supuesto que, cuando el niño es muy pequeño, hay que estar seguro de que el juguete no tiene puntas que lo puedan herir. Tampoco que haya piezas pequeñas que las traguen causando daño al menor.
Hay que indicarle a los niños que no sean egoístas y compartan sus juguetes con los amiguitos y menos que les diga: "a mí me quiere más Santa Claus, porque me trajo mejores juguetes que a ti".
Las familias no son iguales, ni tienen el mismo ingreso. Hay algunas con altos salarios, pero llenas de deudas. Otras simplemente no quieren gastar tanta plata en Navidad...