En una explosión de ira de solo 5 segundos podemos destruir vidas. Las nuestras y las de terceras personas.
Quien lo dude, solo tiene que leer cualquier periódico de hoy. Un hombre que por su calidad de educador de secundaria y sus años de experiencia profesional nos harían presumir que sabe es un experto en el manejo del estrés, le disparó a otro hombre en una garita del Corredor Norte. Un episodio que parece salido de aquella ya olvidada película con Michael Douglas titulada "Falling Down".
Seamos honestos. Desde hace varios años el tráfico en la ciudad capital es infernal. Insoportable. Y se pone peor aún en este mes de diciembre, en el que todos estamos sacando nuestros ahorros de Navidad, cobrando décimo tercer mes y comprando regalos para toda la familia y algunos amigos.
Cuando estamos tras del volante en estos benditos tranques, tendemos a desesperarnos, porque no importa por cuántos atajos y "recovecos" nos metamos, siempre nos encontraremos con una fila kilométrica.
Nos ponemos agresivos, les gritamos a otros conductores, nos metemos a la fuerza en la fila de al lado y obstaculizamos al que quiere hacer lo mismo, hacemos giros indebidos para cortar tiempo y distancias, sonamos el "pito" del auto una y otra vez.
Nuevamente, seamos honestos. ¿Qué conseguimos con esto? No mucho realmente. Sólo aumentamos la posibilidad de que quedemos envueltos en una colisión pendeja. Y todos sabemos cuánto tiempo se pierde en una colisión, cuánto se sufre esperando a que lleguen el oficial de tránsito y los empleados de la aseguradora. Todo el día dañado por un choque "pendejo".
Y si seguimos agresivos, podemos quedar agarrándonos a trompadas en plena calle, y luego metidos en una celda. O peor aún, quedar del lado equivocado de una pistola cargada como aquel señor en el corredor. Definitivamente que no vale la pena tanta bravuconada.
Los tranques vehiculares no se van a ir en el futuro inmediato. Y olvidémonos de diciembres con calles holgadas. Así que mejor mantengámonos tranquilos y en nuestra fila. Para no perder tanto tiempo en la calle, lo mejor que podemos hacer es pararnos bien temprano y organizarnos para que todas las diligencias que tenemos en agenda las terminemos en una o dos salidas máximo.
El apuro trae cansancio. En este caso, cansancio mental. Por lo tanto, ponga en su radio musiquita relajante y vaya lento, pero seguro, hacia su destino.