A los viejos les gusta dar buenos consejos, para consolarse de no poder dar malos ejemplos (Francois de la Rochefoucauld, 1613-1680). Esta célebre frase de un reconocido escritor francés nos recuerda la sabiduría de los adultos mayores, además de las advertencias que los hombres y mujeres de la Tercera Edad recomiendan a la juventud.
Durante varias semanas, un grupo de ancianos y pensionados han venido organizando una inusual protesta callejera en la avenida Transístmica, con el fin de que se les reconozca el derecho a unos 30 dólares de aumento en su retiro de jubilación.
Los ancianos han soportado las inclemencias del tiempo, bajo la lluvia mantienen el cierre de las calles y aguantan los insultos de personas que no comprenden el sufrimiento de la vieja generación en un mundo materialista, complejo.
Entre los tranques cotidianos, un taxista nos dice enojado al ver el cierre de la Transístmica frente a la Cervecería: "Otra vez la protesta de los viejitos".
Sí, es la manifestación más extraña que hemos visto. Jamás en la vida pensé que las autoridades del Gobierno no tuvieran la bondad y el tacto de siquiera hablar con los manifestantes de la edad dorada, para conocer sus problemas.
Si el presidente Martín Torrijos y su séquito de ministros pudieran constatar las responsabilidades de los adultos mayores en el mundo moderno, no dejarían que estos continuaran con su protesta en medio de la intemperie.
En la actualidad, ante la falta de trabajo, muchos pensionados y jubilados se han convertido en la única fuente de ingresos en los hogares, puesto que los hijos de muchos ancianos están desempleados. Los cuidados de los nietos, la educación del adolescente y la comida del día corren siempre a costa del dinero que se le saca al bolsillo de los retirados.
Una forma diplomática de acabar con estas protestas es que presidente Torrijos envíe a un ministro a calmar a los manifestantes e invitarlos a un diálogo. Aquí se crean comisiones a tutiplén. ¿Porqué no enviar una delegación a platicar con los pensionados y buscar una solución definitiva al problema?
El orgullo de algunos malos asesores presidenciales y de varios ministros les hace olvidar que en un futuro no muy lejano, ellos también se convertirán en adultos mayores, aquellos que dicen son un "lastre" a la sociedad por no ser productivos por la edad avanzada.
Ojalá el Gobierno reconsidere la actitud de ignorar a los viejitos e inicie conversaciones para finalizar estas protestas que han dejado millones de dólares en pérdidas, todo porque la Policía Nacional y los antimotines no se atreven a despejar las calles ante el significado de semejante acción, que causaría una reacción negativa en la población.