Algunos vecinos de Puerto Escondido de la barriada Génesis presenciaron un fatal accidente en la tarde de ayer, cuando perdió la vida el obrero Sebastián Cañate, de 40 años, quien repellaba la iglesia María Rosa Mística.
Reynaldo Catuy, vecino que vive enfrente a la Iglesia, sólo vio cuando el hombre estaba en el pavimento y de inmediato llamó a los bomberos que accedieron a dar el auxilio, pero el obrero ya no tenía signos vitales.
La escena era triste porque el trabajador murió casi instantáneamente al caer y golpearse con el pavimento, explicaron los paramédicos de los bomberos y de la Cruz Roja, quienes quedaron impotentes al no poder salvar la vida del ciudadano.
Sebastián se encontraba en un andamio aproximadamente a unos 23 pies de altura, cuando al parecer perdió el equilibrio y cayó sin que sus dos compañeros que estaban en la parte de abajo pudieran ayudarlo.
Las unidades de la Policía Nacional también se presentaron para impedir que las personas se acercaran al área de la tragedia.
Por otro lado, el obrero Edwin Salazar, quien trabajaba con Sebastián, dijo que estaba abajo cuando ocurrió el accidente. Y que escuchó cuando algo cayó al piso y que al correr, su compañero ya estaba en el pavimento.
Los residentes del sector miraban con dolor al obrero que desde hacía tres semanas efectuaba algunas labores en la iglesia.
El párraco de la iglesia, José Ortega, quedó asombrado con la tragedia, ya que hacía unos minutos lo había observado cuando laboraba.
Los funcionarios del Ministerio Público y de la PTJ iniciaron las investigaciones del accidente.
Se presume que el obrero murió al sufrir fracturas a nivel del cráneo, al caer muy cerca de la pared de la iglesia. Al momento que realizaba los trabajos de repello, no se amarró.
Fernando Ceballos, hermano del occiso con dolor tuvo que reconocer el cuerpo y definió a su familiar como un hombre trabajador que luchaba por mantener a su familia.