Desde el anuncio del lanzamiento de la flamante obra, "Memorias de mis putas tristes", la lucha contra la piratería desencadenó curiosas decisiones. En primer lugar, la editorial que publica el libro resolvió adelantar el lanzamiento para evitar la venta de las copias piratas que ya circulaban por el mercado. A su vez, y como último recurso, el mismo Gabo decidió modificar sutilmente el final del libro para marcar la diferencia.
Este fue uno de los primeros problemas que acogieron a la nueva obra, que más tarde sería del agrado de unos y un irrespeto para otros.
Hoy, luego de haber recorrido una a una de las líneas de esta obra, puedo colocarme en ambas posiciones, de quienes lo felicitan y también de los que lo reprochan. Cabe recalcar que esta es una novela fantasiosa que cuenta la vida de un hombre que al cumplir sus noventa años quiere regalarse una noche de amor con una adolescente virgen, de la que tiempo más tarde se enamora.
Es esta novela corta una mezcla de sabiduría, melancolía, nostalgia, ternura y sensibilidad que probablemente, si no se tienen unos cuantos años a la espalda, como los que goza el Premio Nobel colombiano, es imposible entender.
Pero también pone a prueba la moral de un pueblo que lucha por combatir la violencia sexual contra los menores de edad.