Ante la proximidad de las fiestas del Día de la Madre, Navidad y Año Nuevo, los consumidores deben establecer algunas estrategias basadas en el sentido común al momento de realizar sus compras.
Una de las principales precauciones es la de evitar cualquier posibilidad de realizar compras que pongan en riesgo sus recursos económicos y en ese sentido debe dirigir la mirada en la dirección opuesta a las mercancías ofrecidas por el contrabando.
Al adquirir un producto fuera de los locales comerciales, existe la posibilidad creciente de no obtener un artículo con garantías formales de funcionamiento, duración y calidad y por lo tanto sujeto al fraude y a la estafa.
Recurrir a estos espurios mercados tan sólo disminuirá las utilidades de los negocios que contratan personal, temporal o permanente para estas fechas, que pagan salarios, bonificaciones y beneficios económicos a sus empleados bajo estas desfavorables condiciones, también se afectará la recaudación de impuestos por parte del Estado y el consecuente decaimiento de la inversión en obras de interés social y de infraestructuras.
El contrabando es un flagelo cuyo origen puede ser desconocido, pero sus consecuencias no dejan de tener influencias negativas en el proceso comercial de cualquier nación y en particular de aquellas, que como la nuestra, poseen un sistema económico fundamentado en mercados en expansión.
De allí que nuestro principal consejo para la población sea la cautela y si de ahorrar se trata, es mejor recorrer nuestras arterias y centros comerciales para encontrar los precios que se ajusten a nuestros recursos y productos con sus respectivos certificados de garantía.