Martes 11 de septiembre de 2001. El infierno llega desde el cielo en aviones comerciales suicidas que se chocan contra las Torres Gemelas del World Trade Center de Nueva York. Una hora después, las grandes edificaciones de 110 pisos cada una se derrumban, matando a 2,792 personas, entre ellas 370 bomberos rescatistas.
Tras la barbarie vista en el Bajo Manhattan, nuevas tecnologías se comenzaron a aplicar, para evitar que en caso de atentados se pierdan la vida de personas por descuido.
La industria alemana ya ideó un sistema alternativo para emergencias en edificios y rascacielos, ante la imposibilidad de efectuar rescates a gran altura.
Axel Thoms, un ingenioso empresario germano, fue el pionero de implementar un sistema de escape de estructuras, a base de un tubo especial cuyo interior en forma de tobogán, permite deslizar a las personas desde grandes alturas.
Esta tecnología fue desarrollada por su empresa Feresta, a mediados de los años noventa y actualmente algunos edificios en Panamá la poseen.
Casualmente, otro edificio World Trade Center tiene un sistema creado por Thoms. La Embajada Alemana de Panamá, en cuyo piso 20 se encuentra localizada, tiene este tubo de escape. Dicho mecanismo será probado próximamente para adecuar medidas de emergencias en el lugar.
A dicha prueba han sido invitados especialistas de seguridad del Cuerpo de Bomberos de Panamá y técnicos del Sistema Nacional de Protección Civil.
Según nos informó un funcionario de la delegación europea, entre el 6 y 8 de diciembre próximos se promoverá este sistema para rescates y evacuación de personas en edificios en Panamá.