Relatores de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de la OEA y de la UNICEF denunciaron este sábado las violaciones a los derechos humanos contra miembros de pandillas o 'maras' en Guatemala, El Salvador y Honduras.
Al culminar su visita, la CIDH y UNICEF expresaron "preocupación por la situación de los derechos humanos de miles de niños y niñas y adolescentes que forman o han formado parte de 'maras' o pandillas", anotó una declaración de los tres visitantes.
"Percibimos que la tendencia en las políticas públicas vigentes es abordar lo relativo a niños, niñas y adolescentes vinculados a 'maras' o pandillas únicamente desde la perspectiva de las seguridad pública, a través de las instituciones represivas y sancionadoras de los estados", lamentaron en el texto.
La delegación visitó los tres países, integrada por el relator para la Niñez, Paulo Sergio Pinheiro; el relator sobre condiciones de personas privadas de libertad, Florentín Meléndez, de la CIDH y la asesora de protección de la infancia para América Latina y el Caribe de UNICEF, María Conde.
Los tres funcionarios se reunieron con autoridades de los gobiernos, representantes de organismos no gubernamentales y recabaron testimonios de algunos de los jóvenes integrantes de la Mara Salvatrucha (MS) y Mara 18 (M-18), algunos en las propias cárceles.
Aseguraron que los miembros de esas organizaciones detenidos en las cárceles tiene "un trato caracterizado por el abandono, el hacinamiento, la falta de de infraestructura adecuada, de sanidad y de acceso a cuidados médicos y sicológicos"
Consideraron que "falta de supervisión judicial y de proyectos específicos" para su rehabilitación.
Pinheiro criticó que muchos niños y niñas de los sectores más pobres de la población de estos tres países no tienen acceso a educación, alimentación, habitación, salud, seguridad personal, protección familias y oportunidades de trabajo.
"Ante tal situación algunos optan por incorporarse a las 'maras' o pandillas en busca de apoyo, protección y respeto. Luego de ingresar, tienen a vivir juntos en sus comunidades urbanas, con el objetivo de cuidarse y defenderse mutuamente así como de defender el barrio en donde viven de 'maras' o pandillas rivales", explicó.