Faltando seis meses para las elecciones, ya se pueden ir contando los "muertos y heridos" en el camino, el futuro político no está claro todavía, sobre todo por las voluptuosas aguas pasadas que rebasaron los puentes de la tolerancia, durante los últimos cuatro años, y por las obvias traiciones, acuerdos y sacaderas de trapos sucios, que aumentan la incertidumbre.
Esta vez con mucha razón, el que tenga menos pecado y mejor techo, soportará la avalancha de piedras que faltan por caer como meteoritos incendiarios. Nadie puede vaticinar con certeza, quién será el triunfador en mayo de 2009. Pero, analizando las preferencias actuales, observamos a un opositor mucho más poderoso que en eventos anteriores.
Si el señor Martinelli se impone como meta, sacar más de 900 mil votos el solo, y sus aliados unos 100,000 como es posible, tendríamos un gobierno con un estilo diferente e imprevisiblemente peligroso, pero que sería saludable después de cinco años de desventuras y tragedias jamás vividas, ni en pesadillas. Lo que habría significado que, Juan Carlos sería menos que José Miguel, las rémoras verdes del PRD se habrían ahogado y que el arrastre del mal gobierno, más las profundas heridas que sufrió el PRD en sus primarias cangrenaron y sanarían acaso, en el 2014.
Los adversos al PRD en el 2004, aún divididos, obtuvieron 76,719 votos arriba de "patria nueva". Martín logró 649,157, sus parásitos verdes aportaron 62,007, que sumados dieron 711,154.
El señor Endara 462,824, José Miguel 162,830, MOLIRENA 60,106, PLN 22,632 y el CD 78,491. Como ven faltaron los votos del señor Martinelli.
El PRD retomó el poder en la elección pasada, con solamente el 35% de los habilitados para votar, se comenta que la Constitución Nacional debiese establecer el 51% del padrón electoral o de los votos emitidos para ser presidente de Panamá.