Lucila Molina reveló que no vivió la avalancha de tierra en 1991. La ocurrida el fin de semana pasado no causó más estragos porque se dio en horas del día y pudimos salir de las casas, pero nos dejó incomunicados.
Molina manifestó que debido a esta situación estuvieron aislados cuatro días sin poder recibir ayuda, lo que era desesperante y no se lo deseó a nadie. Los niños en estos momentos están con hambre, sucios y resfriados, porque nuestras casas se llenaron de lodo y no pudimos sacar nada.
Griselda Sanjur manifestó que fue terrible, nos llenamos de histeria y pánico porque un grupo de jóvenes, de 14 a 18 años, nos fuimos a ver porqué se escuchaba un ruido en la quebrada, y cuando estábamos allá un señor dijo: "vámonos corriendo porque esto es algo grande y tenemos que salir de las casas y buscar lugares altos".