La desolación se apoderó de los bocatoreños, quienes saben que para volver a la normalidad tardará mucho tiempo.
Angustiada y llorando, la señora Patricia del Cid relató a este medio como la Quebrada La Rosa se llevó su humilde vivienda, que compartía con sus siete hijos, en la comunidad fronteriza de Las Tablas, distrito de Changuinola.
Cuenta Patricia que ella estaba en su hogar cuando de repente escuchó un estruendo que la hizo sospechar que hacia donde ella estaba iba una cabeza de agua de la quebrada, no pasaron 10 minutos cuando tuvo que agarrar a sus siete hijos y salir corriendo, porque venía la avalancha de piedras y lodo.
La avalancha sepultó la casa y solo quedó la estufa enterrada, la madera y todo lo demás desapareció.
La Quebrada La Rosa desapareció por completo. Animales y todo lo que estaba a su paso lo arrasó; mientras tanto el viernes, los moradores de las Tablas ponían sacos con piedras para detener el paso de la quebrada, que parece inofensiva en estos momentos.
Los afectados piden ayuda al gobierno, que no cuentan con alimentos, solo se le entrega a los que están en los albergues, pero no a la gente que no quiso salir que también merecen tener por lo menos un bolsa de alimentos.
Esta señora tiene familiares en Tocumen, pero no se ha podido contactar con ellos, para que la puedan ayudar.
La ayuda está llegando a los alberque temporales, pero al parecer la población empieza a protestar porque no hay alimentos en los comercios, no hay gas licuado y gasolina.