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De la noche a la mañana descubrimos que el Tribunal Electoral ha decidido cambiar más de 700 mil cédulas fraudulentas, las cuales fueron objeto de un engorroso acto de falsificación para fines oscuros que nos hacían pensar desde el tráfico de inmigrantes ilegales hasta un posible fraude político de magnitudes insospechadas.
Sin embargo, aunque se diga que se depurarán y eliminarán todas las nuevas cédulas, quedan varias preguntas: ¿Quién pagará todos los platos rotos en este asunto? ¿Será el Estado panameño el que correrá con todos los gastos para "reparar" el desastre de las cédulas?
Muchos no saben que parte del dinero para actualizar las cédulas panameñas fue dado por agencias internacionales que confiaron en la buena voluntad de las autoridades panameñas y en la seriedad de las mismas. Por años, la Unión Europea financió los procesos de reforma electoral en el Istmo, siendo un caso clásico lo arriba expuesto.
Ante lo sucedido en el caso de las cédulas falsas, ¿Qué moral tenemos los panameños para exigirle a otras entidades internacionales y agencias especializadas su respaldo en otros programas que beneficien a la comunidad?
En el ámbito político, el Tribunal Electoral ha logrado superar una traba que dejó vicios de tentación para un fraude mayúsculo: Eliminando las cédulas falsas, se entierra la sombra tenebrosa de usar las mismas para legalizar a los indocumentados y quién sabe qué otras personas ilegales que buscaban establecerse en el Istmo, sin mediar con los pasos necesarios de todos conocidos.
Por el lado más sensitivo, el caso de las cédulas falsas para posiblemente ser usadas para engrosar las filas de determinado partido político con ciudadanos ilegales extranjeros y que éstos votaran a favor del "padrino político" que les permitió ingresar furtivamente a Panamá, se convierte en un punto clave del asunto. Allí estarán los medios y los grupos de presión vigilando las acciones del Tribunal Electoral, puesto que es en este lado en donde se dan los "golazos" que pueden favorecer a un partido político tal. "!Qué pereza!", decía la gente cuando supo de que había que volver a las oficinas del Tribunal Electoral a cambiar las cédulas de identidad "nuevecitas".
En otro país, además de renovar las cédulas polémicas, también hubieran renunciado los altos jerarcas de la entidad encargada del registro electoral civil. Debe darnos vergüenza ante lo sucedido. Ojalá que el nuevo proceso de recedulación sea transparente y no esté tan viciado. Además, esperemos que se busque a una empresa seria, que no ande regalando y que tenga el pleno control de la distribución del material sensitivo para fabricar los documentos de identificación de los habitantes de Panamá. |