Hay un personaje que lleva algunos años residiendo en la ciudad de Chitré; pese a la falta de un importante sentido (es ciego), puede hacer lo que más le gusta: ejecutar el acordeón magistralmente, y estudiar periodismo en la Universidad de Panamá, sede de Herrera. Hablamos de Faustino Ramos.
Faustino es muy querido y admirado en esta región, por su don de gente y por su talento. Se le ve por las calles de la ciudad guiado de la mano de un “lazarillo”. Le gusta ejecutar la música típica panameña con su acordeón, la que se puede disfrutar en presentaciones folclóricas, fiestas patronales, ferias, aniversarios y en eventos para recaudación de fondos, que en estos pueblos se conoce como “radiotón”.
Le gusta participar en los conjuntos folclóricos de adultos y jóvenes; pero con mayor paciencia con los grupos infantiles donde le demuestran cariño extremo, tanto los pequeños bailarines, como los padres de éstos.
PERIODISTA
Faustino Ramos, es de esas personas que no se conforman con hacer una sola actividad. Es un hombre emprendedor; amante de la música, del folclor, de transmitir sus conocimientos a otros.
Hace unos años se trazó una nueva etapa en su vida: querer ser periodista. Yo le he visto, y me ha consultado, por modelos y marcas de grabadoras, de cámaras y otras herramientas que son comunes en el trabajo de un periodista. También lo he visto realizando entrevistas, y haciendo muchas, muchas preguntas. Una vez lo vi saliendo de la tienda de revelados de fotografía. Su compañero el “lazarillo”, le explicaba cómo había salido cada una de las imágenes. No me pregunten quién tomó las fotografías; quizás su ayudante, no sé; porque Faustino es totalmente ciego. Pero ese no es el caso. Lo importante de todo esto, es que el hombre se siente muy entusiasmado estudiando la carrera de periodismo.
Faustino Ramos, a quien le falta uno de los sentidos más importante para el ser humano: la visión; eso no ha sido obstáculo para hacer lo que le gusta, porque se ha empeñado en lograrlo, y no reniega por eso, al contrario agradece a Dios por ayudarlo, a aceptar esa prueba que le puso la vida.