La violencia y sus tentáculos se ha convertido en la identidad de proyecciones de muchos niños y jóvenes de los barrios marginales de la urbe capitalina, los cuales se desplazan a través de la “células” hacia el interior del país.
Los mismos se proyectan con acciones de hostilidades entre los diversos grupos delictivos, llegando hasta nuestras propias escuelas adoptando “el pasatiempo del terror” basado en la desvalorización de la vida, trastocando los valores básicos y el derecho a la integridad como seres humanos.
Según la licenciada Niura Rodríguez, secretaria general del Movimiento Juentud Proyecto 2000 de Arraiján, estos se debe a la falta de una verdadera formación e integridad familiar y los desaciertos de una sociedad materialista que se fundamenta en la descomposición de los valores humanos, trayendo como consecuencia una juventud deformada y orientada a la violencia como “identidad de proyección y simbología social cuyo mayor ritual es convertir su entorno en un teatro del terror basado en la violencia espectacular”.
Agrega Rodríguez que la actual realidad que atraviesa nuestra sociedad es el escenario del protagonismo social que enmarca múltiples actores representados en las autoridades y en la sociedad civil, quienes tenemos el deber de aportar y apoyar el fortalecimiento de los valores cívicos y morales, fundamento básico en la formación integral de la niñez y juventud panameña; de lo contrario, estaremos cultivando en nuestros barrios una especie de “viveros de la delincuencia”, cuyas proyecciones sociales son como el crimen, prostitución infantil, el pandillerismo, la drogadicción, el narcotráfico y la tergiversación sexual, entre otros.
Este fenómeno social de la violencia se transporta a través de sus miembros denominados “células delictivas” al sector oeste y el interior del país, conformándose en bandas y pandillas juveniles entre edades de los 12 a 24 años de edad. Nuestras calles no son seguras, producto del control de estos grupos de antisociales organizados, cuyo lema es “tiempo de matar”.
El Movimiento Juventud Proyecto 2000 de Arraiján hace un llamado a las autoridades y a la sociedad humana, donde el respeto a la integridad física y mental sea el objetivo de todos.