Existen tres buenas razones para tomar un desayuno que sea equilibrado para el óptimo funcionamiento del organismo.
*Una de las razones es que tras varias horas sin comer, los niveles de azúcar en la sangre están considerablemente bajos, y si se pasa toda una mañana sin probar un bocado lo más probable que el organismo sufrirá de dolores de cabeza, temblores, debilidad, falta de concentración e incluso falta de energía en el cerebro.
Se recomienda no practicar ningún esfuerzo extraordinario, ya que puede ser contraproducente en estas condiciones.
*Otra de las razones: el desayuno nos provee de ciertos nutrientes que no se pueden obtener a lo largo del día. Las frutas frescas o secas incrementan los niveles de vitamina C.
El yogurt o la leche nos aportan fuente de calcio, especialmente a las mujeres.
Algunas personas sólo toman estos alimentos en el desayuno.
Los muesli y las hojuelas de avena son excelente fuente de fibra que ayudan con la regulación del colesterol LDL.
El desayuno nos aporta calorías, que es importante en niños, adolescentes y en los adultos y para toda persona que tenga problemas para mantener la grasa corporal, es decir, las personas muy delgadas, inclusive en las personas con sobrepeso.