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CRIMENES FAMOSOS Asesinato en la tierra de nadie

Redacción
Crítica en Línea
Ross Marvin pereció en la expedición de Robert Peary al Polo Norte. Pero los detalles de su muerte permanecieron en el misterio por 17 años. No es a menudo que usted se encuentra con una historia misteriosa que involucra a un explorador mundialmente famoso, las heladas tierras del Norte y dos esquimales sospechosos. Añada un poco de secretos y mentiras, mezcle bien y listo, tiene un intrigante caso de asesinato. En 1908, Robert Edwin Peary reunió un equipo para su histórica expedición al Polo Norte. El mundo se sintió exaltado por el pensamiento de que un ser humano conquistaría las heladas y desiertas inmensidades sobre el Círculo Polar Artico. Peary lo había intentado seis veces y las seis veces había fallado. Esta vez sería diferente. Los miembros de su equipo eran especialistas en sus tareas específicas, lo que en teoría aseguraba el éxito de la aventura. Uno de los miembros más importantes de la expedición era el Profesor Ross Marvin de la Cornell University. Marvin era el único miembro del grupo que había intentado conquistar el Polo previamente con Peary. Los dos hombres eran buenos amigos. El yate a vapor Roosevelt estaba previamente cargado con lo último en equipos modernos. Había llevado tres años de preparación. El 6 de julio de 1908, el Roosevelt partía de Nueva York para Etah, Groenlandia. Navegando hacia el Norte, el navío fue hasta Cabo Sheridan, donde la expedición estableció sus cuarteles de invierno. Peary sabía bien la tarea que les esperaba. Durante meses hizo que su equipo practicara haciendo largos viajes sobre el hielo helado. El 15 de febrero de 1909, un grupo de avanzada partió para Cabo Columbia, en el borde del océano polar. Otros grupos los siguieron. Peary se reunió con su equipo completo el 28 de febrero. Todo estaba listo para la carrera final hacia el Polo. Partieron siete grupos. Desde ubicaciones predeterminadas, cada uno volvería a Cabo Columbia, mientras Peary, con el experimentado Matt Henson y cuatro esquimales, continuaría los riesgosos 240 kilómetros hasta el Polo. Estaban equipados con cuatro trineos y 40 perros para resistir las temperaturas de -70ºC. Uno a uno los equipos de respaldo se retiraron para el viaje de retorno a Cabo Columbia. El grupo de Peary siguió adelante solo. Ross Marvin y dos esquimales, Kudlooktoo y Inukitsoq, hicieron su camino de vuelta a través de un viento pulverizante, aguanieve y temperaturas brutales. Cuando el grupo llegó al Roosevelt, los miembros de la tripulación quedaron asombrados de que Marvin no estuviera con los nativos. Los dos hombres contaron su historia. Marvin estaba caminando ligeramente delante de ellos sobre un hielo delgado. A través de la terrible nevada, divisaron su cuerpo. Obviamente había caído a través del hielo y se había ahogado. Kudlooktoo dijo que no se habían atrevido a recuperar el cuerpo por lo delgado del hielo. No comprendían por qué Marvin no había gritado pidiendo ayuda, pero ellos no habían oído nada. Siguiendo sus creencias, hicieron campamento y toda esa noche esperaron que Marvin retornara de entre los muertos. Cuando no volvió, tuvieron miedo que los persiguiera por el resto de sus vidas. Para protegerse de esta eventualidad, tiraron fuera del trineo sobre el hielo todas las pertenencias de Marvin. De este modo los espíritus podrían aceptar sus ofrendas y no los perseguirían. No había absolutamente ninguna razón para dudar de los dos hombres. Había sido un trágico accidente, uno que sucede demasiado a menudo en el lejano norte. Inconsciente de la tragedia Peary y su grupo combatió tormentas de nieve hasta que por fin el 6 de Abril de 1909, lograron su meta, el Polo Norte. En una dramática ceremonia Peary plantó las Franjas y Estrellas y empezó las preparaciones para el peligroso viaje de regreso al Roosevelt. Les llevó cinco meses desde la ceremonia de plantar la bandera hasta retornar a su barco. El 16 de setiembre el mundo supo de su monumental logro. El grupo de Peary quedó comprensiblemente entristecido al enterarse de la muerte de Marvin. El comandante en particular tomó la noticia extremadamente mal, pero no había nada que se pudiera hacer. Pasaron diecisiete años. Los hombres que habían acompañado a Peary en su valiente viaje al Polo Norte habían sido olvidados. Los esquimales retornaron a su nivel normal. Peary murió en 1920. (Si Peary fue o no en realidad el primer explorador en alcanzar el Polo Norte ha sido cuestionado recientemente por los historiadores, pero ésa es otra historia). Las tierras del Norte atrajeron a otros exploradores, quienes a menudo eran seguidos de cerca por misioneros con la intención de llevar la cristiandad a los esquimales. Uno de esos misioneros fue Jens Olsen de Dinamarca. A mediados de los 20, estaba realizando reuniones en áreas remotas, implorando a los esquimales que reemplazaran sus superticiones por la cristiandad. A una de esas reuniones en Karnak en el Golfo de Inglefield habían concurrido, por coincidencia, Kudlooktoo y Inukitsoq, los hombres que habían estado con Marvin cuando él aparentemente se había ahogado tantos años atrás. A su tiempo los dos hombres se convirtieron al cristianismo. Se sintieron obsesionados con la idea de que debían buscar el perdón por sus pecados. Sólo la confesión limpiaría sus almas. Fue Kudlooktoo quien reunió a su tribu y declaró, "Ross Marvin no murió ahogado. Yo le disparé un tiro". Después de confesarse con su propio pueblo, contó su historia al misionero Jens Olsen. Olsen interrogó a Inukitsoq separadamente. El confirmó la historia de su compañero. Los dos hombres revelaron que estaban a tres días de viaje de tierra y el Roosevelt cuando tuvo lugar el tiroteo. Los arneses de sus perros se habían enredado, así que tuvieron que detenerse. Sin ninguna advertencia, Marvin se puso furioso, en lo que ambos hombres coincidieron era totalmente ajeno su modo de ser. Tiró las pertenencias de Inukitsoq fuera del trineo y le dijo al aterrorizado esquimal que ya no podía permanecer con ellos. Tendría que valerse por sí mismo. Esto equivalía a sentencia de muerte. Los dos hombres no podían comprender el comportamiento de Marvin, pero los dos estaban conscientes de que, con poca comida y después de varios días sobre el hielo, se sabía que los hombres enloquecían. Marvin había continuado gritando incoherentemente. Finalmente él y Kudlooktoo había seguido adelante, dejando a Inukitsoq atrás sin provisiones. Y así la extraña procesión comenzó sobre el hielo irregular. Kudlooktoo y el rabioso Marvin viajaban con su equipo de perros y el trineo. Inukitsoq los seguía a pie a cierta distancia. El trineo se detuvo cuando hacia delante apareció agua abierta. Marvin y Kudlooktoo fueron hacia delante buscando hielo seguro. Inukitsoq aprovechó la oportunidad para encaramarse al trineo para tener un poco de alivio al frío. Kudlookktoo vio a su amigo y le pidió que le alcanzará el rifle. Dijo que había visto una foca. Inukitsoq hizo lo que le pedía y volvió al trineo. "Entonces oí un disparo. Esperaba que Kodlooktoo hubiera matado la foca. Pero él vino inmediatamente y me contó lo que había sucedido. Le había disparado a Marvin para salvar mi vida". Después del disparo Kudlootoo explicó a su compañero que ningún hombre blanco entendería nunca lo que había sucedido. Le imploró a Inukitsoq que no lo traicionara. Si lo hacía, ambos serían sentenciados a muerte. Cuando llegaran al barco debían aferrarse a la historia de que Marvin se había ahogado. Y eso exactamente lo que hicieron, pero ahora, después de17 años, la verdad salía a la luz. las palabras de los dos nativos confesando haber baleado al profesor de Cornell fueron noticia en todo el mundo. Ambos estaban en peligro de ser llevados a juicio por complicidad en la muerte de Marvin, pero ése no fue el caso. En ese tiempo, ningún país tenía jurisdicción sobre el área glacial conocida como La Tierra de Nadie. Así, no había leyes que gobernaran la zona. No fue hasta 1921 que Dinamarca adquirió un título sobre Groenlandia. Kudlooktoo e Inukitsoq nunca fueron acusados de ningún crimen, ni se ha acusado a nadie de la muerte prematura del Profesor Ross Marvin.
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