|
RECONOCE LA DECLARACION DE LOS PRESIDENTES Pobreza: principal escollo
Ayer culminó la X Cumbre que reunió en Panamá, a los Jefes de Estado y de Gobierno de los 21 países iberoamericanos.

Eliécer Navarro
Crítica en Línea
Con la suscripción de la llamada Declaración de Panamá, fue clausurada ayer la X Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno, con la participación de 23 presidentes de España, Portugal, Latinoamérica y el Caribe. Además de los 36 puntos de la Declaración de Panamá, se aprobaron ocho declaraciones especiales. El primer punto de la declaración establece que "es de importancia estratégica dedicar especial atención a la niñez y la adolescencia", y que los mandatarios han decidido "examinar conjuntamente la situación de los niños, niñas y adolescentes de Iberoamérica con el ánimo de formular políticas y promover programas y acciones que aseguren el respeto de sus derechos, su bienestar y desarrollo integral". El noveno punto, bajo el título de "Acciones para la equidad y justicia social" se divide en 14 subpuntos, y establece varios compromisos, entre ellos "asegurar el ejercicio del derecho de los niños a su registro al nacer; continuar la promoción de nuestras sólidas y ricas raíces culturales; realizar esfuerzos para que, a más tardar en el año 2015, todos los niños iberoamericanos tengan acceso a la educación inicial temprana; fortalecer los programas de seguridad alimentaria; y ejecutar medidas para la investigación, prevención y tratamiento del SIDA". "Reconocemos que el aumento de las manifestaciones de violencia, particularmente las que tienen como víctimas a niños, niñas y adolescentes, en los hogares, en las escuelas, en las instituciones y en las calles", reza el punto 14. La Declaración de Panamá reconoce que la pobreza y la difícil situación económica de algunos países de la región son los principales escollos para lograr la consecución de los derechos de los menores. La constatación de esta realidad, por parte de los mandatarios que participaron en la X Cumbre Iberoamericana, pone de manifiesto que, a pesar de los esfuerzos realizados, el principio de "todos los derechos para todos los niños" aún esta lejos de ser un hecho. Las estadísticas, que reflejan que todavía son miles los niños que mueren cada año por falta de alimentación y por enfermedades de fácil prevención, demuestran que se necesita algo más que buenas intenciones para poner fin a esta aberración. Pero, a pesar del explícito reconocimiento de la dramática situación en la que viven millones de niños, que hicieron la mayoría de los gobernantes en sus discursos durante la cumbre, la retórica se ha impuesto en la declaración final que suscribieron ayer. Las únicas metas concretas que fija el documento son las de realizar esfuerzos para que en el año 2015 todos los niños tengan acceso a una educación gratuita y obligatoria, así como la de disminuir en un 50 por ciento la mortalidad materna para el año 2010. Aunque el texto también recoge fielmente todos los retos que quedan pendientes en los campos de la educación, la salud, y propone impulsar medidas para facilitar el acceso a una vivienda digna, a las nuevas tecnologías, así como programas de prevención del consumo de drogas y del SIDA. Los mandatarios también expresaron su voluntad de construir un futuro más humano para los niños, pero, según reconocieron varios mandatarios, el problema de la deuda externa les impide destinar más recursos al gasto social.
|