|
Familia y la tercera edad

Rómulo Emiliani
Monseñor
La familia es un verdadero don de Dios, la base de la sociedad y de la misma Iglesia. Es uno de los cimientos sobre los que está apoyada la estructura social y la convivencia humana. La familia constituye un valor supremo en la sociedad, que sin ella no puede existir. Si la sociedad anda mal es porque la familia está mal. La dicha de vivir en familia es gracia de Dios. Valoremos más nuestra familia porque la vida familiar es un auténtico regalo de Dios en nuestras vidas. Las personas de la tercera edad son un elemento fundamental en el hogar. Aunque usted sea ya mayor, no desatienda los problemas que se presentan en su casa. El Señor le ha permitido disfrutar de más años de vida, porque tiene que cumplir una misión muy importante: orar mucho por su familia, ser una persona de muchísima oración para liberarla de todo lo malo. Jesús dice en la Palabra que la oración con fe y ayuno ahuyenta al diablo. Existen muchos testimonios de personas de la tercera edad que, con oración y fe, han ayudado a que un hijo o nieto se libere del alcoholismo o la drogadicción, o que regrese al hogar con su familia. La oración callada, permanente, profunda e intensa, hecha con profunda fe, mueve montañas, dice Jesús. Si usted ora con fe, moverá montañas, las del licor, el vicio, el adulterio y otras que pueden estar contaminando su familia. Uno de los grandes pecados que se cometen en el seno familiar es el de omisión -no importarle con los problemas de los otros miembros de la familia. Solamente por tener 60 ó 70 años o más, no significa que esté impedido- ¡usted puede hacer muchísimo! Gracias a su edad, experiencia, fe y valores morales, usted es el pilar de la familia. Manténgase siempre firme en sus principios y valores morales fundamentales y de fe, aunque sea motivo de burla o insultos. En cuestión de fe y moral, hay que ser firme sin transigir ni ceder. Hay muchas abuelitas y abuelitos que en verdad sostienen la casa con su ejemplo, perseverancia y oración, dando armonía y seguridad en la convivencia familiar. Este ejemplo de perseverancia en los principios básicos morales y creencias de fe, es muy necesario para la juventud. No ceda nada en eso y manténgase firme, porque ellos necesitan buenos ejemplos. Muchas abuelitas son auténticas formadoras de sus nietos y suplen vacíos que los papás dejan en las criaturas. En la familia, cada cual tiene la obligación y el derecho de aportar lo mejor de sí mismo. Usted puede contribuir mucho a su familia, que espera muchísimo de usted y lo necesita. No dar a la familia lo que espera de uno es un pecado de omisión. Muchas veces hemos podido ofrecer mucho, pero muchísimo más a nuestra familia, pero hemos sido egoístas y por culpa nuestra, la familia quizás sufre. Siéntase y hágase útil, pues usted tiene mucho que hacer en su hogar. Si confronta problemas con su familia, se siente acomplejado, tiene problemas interiores, ¿por qué no le pide ayuda a Dios? Si pide ayuda al Señor, El hará maravillas en su vida. El Señor tiene todo el poder y con Dios, usted es... ¡INVENCIBLE!
|