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Casi naufraga la Cumbre

Eliécer Navarro
Crítica en Línea
Lo que fue planeado durante un año como una cumbre para tratar el tema de la niñez en Iberoamérica, estuvo a punto de degenerar en una discusión sobre terrorismo, cuando los presidentes de Cuba, Fidel Castro, y de El Salvador, Francisco Flores, se acusaron mutuamente de terrorismo y violencia política. Castro se quejó de que en El Salvador se ha permitido maniobrar al cubano Luis Posada Carriles, quien fue arrestado aquí sospechoso de terrorismo en contra del líder cubano. Mientras, Flores ripostó señalando al comandante como responsable por la muerte de miles de salvadoreños durante la guerra reciente. La manzana de la discordia entre ambos mandatarios fue la declaración especial sobre terrorismo, propuesta inicialmente por El Salvador y que fue rechazada por Cuba. Por otro lado, se confirmó que uno de los arrestados por supuestamente tratar de atentar contra la vida de Fidel tiene una condena pendiente en Venezuela. El comandante identificó al salvadoreño Luis Posada Carriles como el principal terrorista de Latinoamérica. Antes que la discusión subiera más de tono, ambos decidieron dejarla para otro momento, y se pudo continuar con el tema que los tenía a todos reunidos: la niñez.
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