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CONSULTORIO MEDICO
Cuando el dolor persiste

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Dr. Hiller

Estimado Dr. Hiller: Tengo DSR. Lo que empezó siendo un dolor normal tras haberme sometido a una operación no sólo ha desaparecido con el paso del tiempo sino que ha empeorado. Ahora mi vida está profundamente marcada por este dolor constante. Mi sistema nervioso funciona bien pero sólo a ratos. ¿Podrían servirme de ayuda una simpatectomía o una estimulación de espina dorsal?

Estimado Lector: La DSR, las siglas de Distrofia de Simpatía Refleja, es una enfermedad que se caracteriza por la emisión continua de señales de dolor al cerebro y por fallos en la regulación de otras funciones -que son controlados por el llamado sistema nervioso simpático (SNS) el cual forma parte del sistema nervioso involuntario del organismo. En la DSR, cuyos síntomas fueron diagnosticados por primera vez en los veteranos de la Guerra Civil de los Estados Unidos, estos cambios parece que se estimulan unos a otros, creando un círculo vicioso de síntomas que aumentan con el tiempo. Este proceso parece que se inicia con una disfunción del SNS, a través de un mecanismo del que se desconoce casi todo.

La DSR a veces multiplica sus efectos gracias a cualquier herida teóricamente sin importancia, si bien puede comenzar con cualquier tipo de lesión, por ejemplo una fractura, una inserción intravenosa, o un infarto. Puede que también se produzca como consecuencia de una operación, sin que haya negligencia por parte del equipo médico. Si una DSR persiste a pesar de haber sido tratada con la terapia convencional, una simpatectomía o una estimulación de espina dorsal pueden resultar eficaces. La simpatectomía previene la generación de señales dolorosas. Los estimulantes alteran la transmisión de señales, sustituyendo el dolor por una sensación de cosquilleo. La DSR y un enfermedad asociada a ella llamada causalgia han recibido varios nombres en la literatura médica. La Asociación Internacional para el Estudio del Dolor (AIED) ha propuesto el término Complejo de Síndrome Doloroso Localizado (CSDL) para referirse a estas y a otras enfermedades parecidas. La asociación clasifica la DSR misma como una CSDL de Tipo 1 y la causalgia como una CSDL de Tipo 2. Las dos enfermedades son muy similares tanto en sus síntomas como en su tratamiento aunque se diferencia en un elemento clave: Hay claros indicios de que se producen daños en el sistema nervioso en la causalgia /CSDL 2 aunque no en la DSR/CSDL 1. Aunque EL USO DEL TÉRMINO CSDL Tipo 1/DSR está muy extendido, nosotros por coherencia continuaremos llamando a esta enfermedad DSR.

La impronta particular de la DSR es un dolor constante y agudo, desproporcionado en cuanto a la gravedad de la herida o lesión producida. El dolor normalmente es una sensación de quemazón o de aguijoneo. Puede verse agravado, por cambios en la temperatura, movimiento de la zona afectada, o incluso el más mínimo toque.

En un principio, los síntomas se limitan a la zona de la herida, normalmente en un brazo o en una pierna, pero con el paso del tiempo el dolor se intensifica y se expande. Si la DSR se extiende, se pierde masa muscular y tejido óseo y las articulaciones empiezan a resentirse debido a que el dolor inhibe sus funciones. Otros síntomas de la DSR son una transpiración excesiva, dificultad al iniciar cualquier movimiento, cambios en el tamaño de las uñas y en el crecimiento capilar, calambres musculares, temblores, debilidad, cansancio, sarpullido, llagas en la piel e infecciones frecuentes.

Los cambios de temperatura entre las extremidades afectadas y las que no, han podido ser demostrados en ocho de cada 10 enfermos de DSR. En un primer momento, la piel a menudo enrojece y se calienta aunque más tarde se pondrá fría y tendrá una apariencia blanca o azulada. Cualquier pérdida de sangre de los vasos sanguíneos puede producir hinchazones de cierta consideración.

HAY TRES ETAPAS EN LA DSR:

Primera Fase. Normalmente dura de uno a tres meses. Los síntomas se limitan por lo general a la zona de la herida. Puede que ser produzca alguna pérdida de tejido óseo.

Segunda Fase. Suelen durar de tres a seis meses. Los síntomas son más graves, en ocasiones se extienden más allá de la zona originalmente afectada por la herida. Los músculos comienzan a deteriorarse, y hay una pérdida mayor de masa ósea.

Tercera Fase. Se caracteriza por una extensión de los síntomas más allá del sitio original, de manera muy importante y a menudo irreversible; igualmente y debido a la intensidad del dolor se reduce la movilidad en las extremidades afectadas. Los síntomas puede que afecten a todo el miembro dañado o a parte del cuerpo, y en algunos casos incluso pueda dañar la otra extremidad o quizá zonas distantes del cuerpo.

Algunas veces la DSR en Fase 1 desaparece por sí misma, aunque es aconsejable iniciar un tratamiento en los primeros momentos a fin de contrarrestar la posibilidad de que la enfermedad reaparezca. Varias investigaciones han demostrado una reducción del70 al 80% en enfermos que han sido tratados en las primeras etapas de la enfermedad. Los cuidados iniciales son fundamentales. Si se logra proporcionar una mejora inmediata, y se restablecen unas condiciones de salud normales se rompe el circuito que hace que esta enfermedad progrese nocivamente.

Este primer tratamiento a veces combina la terapia física, elevación del área afectada y medicación calmante del dolor. Frecuentemente, un anestésico local se inyecta cerca de la espina dorsal para perturbar de modo temporal la actividad de los ganglios simpatéticos (agrupaciones de tejidos nerviosos que envían señales dolorosas de DSR al cerebro). Estas inyecciones se conocen con el nombre de bloqueantes simpatéticos. El alivio del dolor, principalmente en la Fase 1, puede durar algún tiempo, incluso cuando los efectos directos de la anestesia hayan desaparecido. Cuando los bloqueantes simpatéticos continúen proporcionando una mejora temporal aunque el DSR persista a pesar del tratamiento, el especialista debe considerar la opción de practicar una simpatectomía, el equivalente permanente de un bloqueante simpatético. Las simpatectomías son las extirpaciones quirúrgicas o bien la destrucción química de unos ganglios simpatéticos previamente señalados. A pesar de que sus efectos son duraderos, no proporcionan un grado suficiente de disminución en el dolor más que un bloqueante simpatético.

El SNS, funciona a través de los ganglios simpatéticos, lo cual supone que su función consiste en controlar algo más que el simple dolor, al ser múltiples sus efectos la simpatectomía puede dar lugar a alguna consecuencia no deseada. Por ejemplo el síndrome de Horner (párpados llorosos) que se desarrolla típicamente tras una simpatectomía a causa de una DSR en el hombro. Los enfermos con un dolor grave opinarán que esto es un precio muy pequeño a pagar por una disminución del dolor, aunque las posibles consecuencias tienen que ser siempre cuidadosamente analizadas antes de iniciar cualquier procedimiento.

La estimulación de la espina dorsal ha sido utilizada algunas veces para combatir el dolor de la DSR. Esta técnica, introducida por vez primera en 1967, consiste en el implante permanente de un diminuto generador que envía impulsos eléctricos de baja intensidad mediante unos electrodos instalados en un pequeño receptáculo injertado en la espina dorsal. Los impulsos eléctricos perturban las señales nerviosas, sustituyen las señales dolorosas por una más aceptable sensación de cosquilleo. Antes de intentar la implantación permanente, puede utilizarse un generador externo para comprobar la eficacia potencial de este tratamiento.

Una investigación realizada por el Hospital Universitario de Maastrich en Holanda comparó la estimulación de la espina dorsal (EED) más la terapia física (TF) con la terapia física simplemente. Basándose en una escala de uno a 10 puntos, el dolor aumentaba en 0.2 puntos en el grupo de la TF aunque bajaba en 2.4 puntos en el grupo de EEP/TF. Sólo 24 de los 36 pacientes del grupo de EED/TF (aquellos cuyos resultados representaban una importante mejoría gracias a la prueba de la estimulación) recibieron implantes permanentes. Estos 24 pacientes obtuvieron una media de 3.6 puntos de descenso en el grado de dolo tras un mes, un nivel que se mantuvo en los siguientes cinco meses. A pesar de que el dolor se redujo en este grupo, ningún grupo, ningún grupo mostró una mejoría importante en cuanto a la movilidad. Las conclusiones de esta investigación se publicaron en el número de 31 de agosto de 2000, de la revista especializada The New England Journal of Medicine.

La DSR no está considerada como una enfermedad psiquiátrica, aunque su impacto psicológico no debe ser menospreciado. El problema, puede afectar a los amigos, familiares, trabajadores e incluso al personal sanitario y es muy recomendable que sepan comprender en toda su magnitud el impacto de esta enfermedad. La educación y seguir los consejos médicos pertinentes pueden ayudar a los enfermos y a quienes les rodean el hecho de trazar la DSR.

Otros tratamientos utilizados en el control de la DSR pueden ser: ENET (estimulación nerviosa eléctrica transcutánea), que consiste en el envío de pequeños impulsos eléctricos a través de la piel hacia las terminaciones nerviosas; acupuntura; masajes; y una gran variedad de tratamientos farmacológicos incluyendo la administración de morfina.

 

 

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Otros tratamientos utilizados en el control de la DSR pueden ser: ENET (estimulación nerviosa eléctrica transcutánea), que consiste en el envío de pequeños impulsos eléctricos a través de la piel hacia las terminaciones nerviosas; acupuntura; masajes; y una gran variedad de tratamientos farmacológicos incluyendo la administración de morfina.

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