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CREO SER UN BUEN
CIUDADANO
Sin embargo,
no le hablo a mi vecino
La mayoría
de las urbanizaciones cuando se van ocupando nace el espíritu
de la amistad. Esto es positivo porque ensalza el buen sentido
de lo que debe ser una vecindad, pero la alegría dura
muy poco.
En realidad lo que divide a los vecinos -en la mayoría
de los casos- es la definición de los puntos de propiedad
entre casa y casa, las responsabilidades de los gastos para cercar
las residencias y muchos dicen que también la envidia.
Hay veces que los malos vecinos toman actitudes muy fuera
del orden normal y comienzan a maldecir al que vive al lado.
Es tiempo de dejar a un lado este comportamiento infantil, sobre
todo, para esta época, donde debe reinar la paz y hermandad.
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