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REFLEXIONES
"Sol
y viento: electricidad alternativa"

Carlos Christian Sánchez C.
Hace dos años
asistí a una de las ferias EXPOCOMER, en donde los empresarios
exponen sus mejores productos para fomentar la compra de las
innovaciones tecnológicas. Lograr la satisfacción
de los clientes, hacía que los vendedores mostraran lo
último en materia de producción energética.
Algo que me maravilló fue una planta de energía
que funciona a base de la luz del sol. Ella era capaz de guardar
en sus celdas, la electricidad necesaria para hacer funcionar
una pequeña fábrica o una residencia moderna.
Muy lejos de Panamá, en las verdosas planicies costeras
de los mares Báltico y Norte, un viento incesante sopla
sobre la región desde las regiones circumpolares. De vez
en cuando, el traicionero Océano Atlántico contribuye
con sus corrientes atmosféricas. El hombre, con su ingenio
usual, ha sabido utilizar las perturbaciones del clima de esa
zona europea para generar energía eléctrica. Desde
Francia hasta Finlandia, un sin fin de elevadas torres, con gigantes
aspas en forma de hélice aerodinámicas, se transforman
en la salvación de millones de personas, debido a que
el movimiento producido por el constante giro de las mismas,
crea la electricidad para poder vivir mejor.
Por otro lado, en el Oeste de los Estados Unidos, una estructura
posada en el sofocante desierto norteamericano, sincroniza a
un centenar de espejos que reflejan la luz solar. En la cúspide
de ese edificio, un receptor energético, que funciona
a base de la combustión de sal, transforma el calor del
astro rey en una fuente de electricidad. Otro proyecto más
que se copia en muchos países, con el propósito
de solucionar la falta de energía.
Estas maravillas tecnológicas son baratas. Tanto así
que son menos costosas que la producción energética
por medio del consumo de carburantes, carbón, petróleo
y la fisión nuclear. Incluso, hasta la construcción
de millonarias hidroeléctricas en los cauces fluviales
son un gasto que afectan la economía de muchas naciones.
Ahora que el siglo termina, los panameños nos encontramos
con la paradoja de las privatizaciones de los servicios públicos,
como la electricidad y las comunicaciones, que elevan el costo
de la vida, augurando graves crisis sociales.
En Panamá, hay empresas que piensan en la explotación
de los clientes y se niegan en su obligación de garantizar
un servicio mejor en distribución de electricidad, irrespetando
el derecho de los consumidores. Monopolios dominan lo que antes
era el IRHE, subiendo los precios de las tarifas de luz. Los
reclamos no son solucionados, mientras que los apagones son frecuentes,
afectando las propiedades de los usuarios.
Desde el primero de enero del año 2000, las empresas
de la energía eléctrica pretenden subir los precios
del consumo diario por el supuesto del alza del petróleo,
cuando todos sabemos que el carburante ha bajado considerablemente,
desde mediados de octubre.
Esto continuará hasta que el pueblo panameño
no se levante contra los abusos de las empresas energéticas.
Nos hemos cansado de decir que el ciudadano debe agremiarse para
luchar contra los monopolios nacionales y españoles que
dominan la producción eléctrica. Por otro lado,
recomendamos al Gobierno Nacional que busque la forma de "desvirtuar"
las concesiones y licitaciones hechas a ELEKTRA y EDEMET-EDECHI,
incluso a las empresas de generación, debido a su mal
servicio hacia los clientes.
Son tantas las alternativas que podemos buscar, además
de que hay muchas otras empresas nacionales y extranjeras que
están dispuestas a satisfacer las exigencias de los consumidores.
La energía solar y la energía eólica (o
de los vientos), son las opciones más baratas para sustituir
la construcción de costosas hidroeléctricas y el
consumo del "Búnker".
Si los ciudadanos y el gobierno actual se unieran contra estos
monopolios, de seguro se acabarían los abusos de estas
empresas transnacionales. Otra historia se contaría y,
por lo menos, en el 2000, tendremos aunque sea un foco alumbrando
nuestro camino hacia el futuro.
Son tantas las alternativas que podemos buscar, además
de que hay muchas otras empresas nacionales y extranjeras que
están dispuestas a satisfacer las exigencias de los consumidores.
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